
A todos los artilleros de España
AL LLEGAR AL FINAL DE CADA PÁGINA, PICHA EN "Entradas antíguas", Y SEGUIRAS DISFRUTANDO, DE AQUELLOS LEJANOS RECUERDOS, QUE AUN HOY TE EMOCIONAN. ¡GRACIAS!
Bienvenidos al blog del antiguo Sargento Lozano. Aquel que ingresó en el Ejército, un 15 de abril del 75, voluntario en la Base de Parque y Talleres de Automovilismo de Córdoba, que ascendió a Cabo en dicha Unidad y Especialidad, y a Cabo 1º de Artillería a finales de ese mismo año, siendo destinado al C.I.R 4 de Obejo, hasta su ingreso en la Academia de Suboficiales en septiembre del 76. El mismo, que tres años después, un 6 de agosto del 79, hizo su presentación en el Regimiento de Artillería de Campaña nº14 (porque decían, que era lo más parecido a la Legión), con sus dorados galones de Sargento, junto a otros queridos compañeros de la III Promoción de la A.G.B. de Suboficiales. El que se fue haciendo hombre, y adquiriendo experiencia gracias a su tropa, de la que ha aprendido a lo largo de los 31 años de servicio, mucho de lo que hoy presume de saber.
En un momento de nostalgia, buscando en mi pequeña biblioteca particular, ese querido baúl de los recuerdos, donde tengo a mano, los libros más importantes de mi vida, tomé aquel que con motivo de la festividad de Santa Bárbara de 1981, me regaló la 5ª Batería del IIº Grupo del RACA 14, y dedicado por el Capitán de la misma D. José Luis Palomar Millán.
Su título: SEVILLA Y LA ARTILLERIA, escrito por el entonces coronel D. Enrique de la Vega Viguera. Y me dije: ¡que mejor nombre para este blog, que el de una de las obras más emblemáticas de la literatura militar y sevillana a la vez!.
También guardo como un pequeño tesoro, ese otro libro, escrito por el mismo autor en 1992, titulado "El Regimiento de Artillería de Sevilla" (EL CATORCE). Por ello, el nombre de este blog, es un pequeño homenaje, al tristemente desaparecido Coronel De la Vega, así como a todos los oficiales, suboficiales, pero sobretodo a la tropa, de nuestra artillería, y también ¡como no! a la ciudad de Sevilla, sin olvidar mi querida Córdoba natal.
La finalidad de este blog, es lograr un lugar de encuentro, para todos aquellas personas que hayan tenido un vínculo con la Artillería española, y más concretamente sevillana y cordobesa, a través de los tiempos. Pero también para todos aquellos, que sin ser ni haber sido artilleros, se sientan unidos sentimentalmente a nuestras Fuerzas Armadas.
Aquí tiene sitio, todo aquel que desee contar sus experiencias “cuarteleras”, durante aquella “mili”, que tanto maldecía en su juventud, y que con el paso de los años, comienza a traerles añorados recuerdos.
También tienen cita, todos aquellos que encontraron en el Servicio Militar a buenos amigos, y que desde el día que recibieron “la blanca”, no han vuelto a encontrarse.
No importa el lugar donde te encuentres, lo importante es localizar a ese compañero de fatiga y juerga, del que un día te despediste, sin darle importancia, y ahora después de muchos años, recuerdas los buenos momentos vividos, entre aquellos muros que formaban nuestro Acuartelamiento.
Todos sois bien recibidos, podéis contar anécdotas de los servicios de entonces, de maniobras, y porqué no, con el respeto que siempre caracteriza a un buen artillero, de los mandos con los que compartisteis aquellos inolvidables meses.
Tengo la esperanza, de que no solo la tropa colabore, y de que algún suboficial u oficial se anime también, a dejar su sello en este blog.
Mi intención es centrarme en la Artillería de Sevilla, y más concretamente en el histórico Regimiento de Artillería de Campaña nº 14 ("La legión chica"), como muchos de vosotros la denominábais, y El GAAAL 2, (Unidades que en tiempo ocuparon los terrenos del Acuartelamiento Daoiz y Velarde).
Pero sería injusto olvidar a mi II Grupo del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74 (El Copero), que desde la disolución del mencionado y mítico RACA 14, ha tomado el relevo artillero en la ciudad, y quisiera dedicarle su merecido espacio, ya que fue testigo de mi despedida, y de mi adiós a numerosos amigos.
También quisiera invitar a colaborar, a todos aquellos componentes de la Agrupación Táctica CORDOBA, con la que compartí siete inolvidables meses allá por 1994 en tierras Balcánicas, y en particular al Grupo de Artillería de Campaña ATP X con sede en Cerro Muriano, herederos del ilustre RACA 42, donde realicé el curso de cabo 1º, y aprendí mis primeros conceptos sobre la Artillería, y que tanto supuso en mi vida profesional y personal. Espero con ilusión vuestros valiosos comentarios. Animo desde este blog, a todo aquel apasionado de la Artillería o del Ejército en general, visite la página web de la Brigada Mecanizada Guzmán el Bueno X, (no tiene desperdicio). ¡Enhorabuena! http://www.ejercito.mde.es/organizacion/brimzx/gaca_x/inicio.htm
Todos estáis invitados a participar, es más, espero con ilusión recibir en mi correo, todas aquellas fotografías o videos relacionados con armamento, personal, acuartelamientos, maniobras, así como comentarios, recuerdos y anécdotas que marcaron vuestra vida (supongo que para bien), aunque reconozco que de todo habrá.
Un saludo para todos aquellos, que en su corazón albergan aún encendida, y a pesar del paso inexorable del tiempo, la llama de la dorada bombeta artillera. Y como dice nuestro himno: "Marchemos siempre unidos".
Para algunos seré su antiguo Sargento y Sargento Primero de la década de los ochenta, para otros su Brigada de los noventa, y para aquellos que compartieron conmigo los últimos siete años de servicio hasta el 2006, seré su Subteniente, pero que no le quepa duda a ninguno, que para todos seré Antonio Lozano, su amigo.
Un abrazo para todos.
Bienvenidos al blog del antiguo Sargento Lozano. Aquel que ingresó en el Ejército, un 15 de abril del 75, voluntario en la Base de Parque y Talleres de Automovilismo de Córdoba, que ascendió a Cabo en dicha Unidad y Especialidad, y a Cabo 1º de Artillería a finales de ese mismo año, siendo destinado al C.I.R 4 de Obejo, hasta su ingreso en la Academia de Suboficiales en septiembre del 76. El mismo, que tres años después, un 6 de agosto del 79, hizo su presentación en el Regimiento de Artillería de Campaña nº14 (porque decían, que era lo más parecido a la Legión), con sus dorados galones de Sargento, junto a otros queridos compañeros de la III Promoción de la A.G.B. de Suboficiales. El que se fue haciendo hombre, y adquiriendo experiencia gracias a su tropa, de la que ha aprendido a lo largo de los 31 años de servicio, mucho de lo que hoy presume de saber.
En un momento de nostalgia, buscando en mi pequeña biblioteca particular, ese querido baúl de los recuerdos, donde tengo a mano, los libros más importantes de mi vida, tomé aquel que con motivo de la festividad de Santa Bárbara de 1981, me regaló la 5ª Batería del IIº Grupo del RACA 14, y dedicado por el Capitán de la misma D. José Luis Palomar Millán.
Su título: SEVILLA Y LA ARTILLERIA, escrito por el entonces coronel D. Enrique de la Vega Viguera. Y me dije: ¡que mejor nombre para este blog, que el de una de las obras más emblemáticas de la literatura militar y sevillana a la vez!.
También guardo como un pequeño tesoro, ese otro libro, escrito por el mismo autor en 1992, titulado "El Regimiento de Artillería de Sevilla" (EL CATORCE). Por ello, el nombre de este blog, es un pequeño homenaje, al tristemente desaparecido Coronel De la Vega, así como a todos los oficiales, suboficiales, pero sobretodo a la tropa, de nuestra artillería, y también ¡como no! a la ciudad de Sevilla, sin olvidar mi querida Córdoba natal.
La finalidad de este blog, es lograr un lugar de encuentro, para todos aquellas personas que hayan tenido un vínculo con la Artillería española, y más concretamente sevillana y cordobesa, a través de los tiempos. Pero también para todos aquellos, que sin ser ni haber sido artilleros, se sientan unidos sentimentalmente a nuestras Fuerzas Armadas.
Aquí tiene sitio, todo aquel que desee contar sus experiencias “cuarteleras”, durante aquella “mili”, que tanto maldecía en su juventud, y que con el paso de los años, comienza a traerles añorados recuerdos.
También tienen cita, todos aquellos que encontraron en el Servicio Militar a buenos amigos, y que desde el día que recibieron “la blanca”, no han vuelto a encontrarse.
No importa el lugar donde te encuentres, lo importante es localizar a ese compañero de fatiga y juerga, del que un día te despediste, sin darle importancia, y ahora después de muchos años, recuerdas los buenos momentos vividos, entre aquellos muros que formaban nuestro Acuartelamiento.
Todos sois bien recibidos, podéis contar anécdotas de los servicios de entonces, de maniobras, y porqué no, con el respeto que siempre caracteriza a un buen artillero, de los mandos con los que compartisteis aquellos inolvidables meses.
Tengo la esperanza, de que no solo la tropa colabore, y de que algún suboficial u oficial se anime también, a dejar su sello en este blog.
Mi intención es centrarme en la Artillería de Sevilla, y más concretamente en el histórico Regimiento de Artillería de Campaña nº 14 ("La legión chica"), como muchos de vosotros la denominábais, y El GAAAL 2, (Unidades que en tiempo ocuparon los terrenos del Acuartelamiento Daoiz y Velarde).
Pero sería injusto olvidar a mi II Grupo del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74 (El Copero), que desde la disolución del mencionado y mítico RACA 14, ha tomado el relevo artillero en la ciudad, y quisiera dedicarle su merecido espacio, ya que fue testigo de mi despedida, y de mi adiós a numerosos amigos.
También quisiera invitar a colaborar, a todos aquellos componentes de la Agrupación Táctica CORDOBA, con la que compartí siete inolvidables meses allá por 1994 en tierras Balcánicas, y en particular al Grupo de Artillería de Campaña ATP X con sede en Cerro Muriano, herederos del ilustre RACA 42, donde realicé el curso de cabo 1º, y aprendí mis primeros conceptos sobre la Artillería, y que tanto supuso en mi vida profesional y personal. Espero con ilusión vuestros valiosos comentarios. Animo desde este blog, a todo aquel apasionado de la Artillería o del Ejército en general, visite la página web de la Brigada Mecanizada Guzmán el Bueno X, (no tiene desperdicio). ¡Enhorabuena! http://www.ejercito.mde.es/organizacion/brimzx/gaca_x/inicio.htm
Todos estáis invitados a participar, es más, espero con ilusión recibir en mi correo, todas aquellas fotografías o videos relacionados con armamento, personal, acuartelamientos, maniobras, así como comentarios, recuerdos y anécdotas que marcaron vuestra vida (supongo que para bien), aunque reconozco que de todo habrá.
Un saludo para todos aquellos, que en su corazón albergan aún encendida, y a pesar del paso inexorable del tiempo, la llama de la dorada bombeta artillera. Y como dice nuestro himno: "Marchemos siempre unidos".
Para algunos seré su antiguo Sargento y Sargento Primero de la década de los ochenta, para otros su Brigada de los noventa, y para aquellos que compartieron conmigo los últimos siete años de servicio hasta el 2006, seré su Subteniente, pero que no le quepa duda a ninguno, que para todos seré Antonio Lozano, su amigo.
Un abrazo para todos.
Nuestra Patrona Santa Bárbara.
¡ Nuestros héroes !
Nuestro Escudo
¡ Y NUESTROS ESTANDARTES DEL REGIMIENTO !
Fachada principal del RACA 14
ATP M-109
ENTRADA AL ACUARTELAMIENTO
En un principio el suelo era de adoquines, y el Sargento Lozano con un reducido pelotón de artilleros, trajeron en varios camiones, procedente de la desaparecida Frábrica de Artillería, las planchas metálicas que le dieron mayor belleza a la entrada. Por el se accedía al Cuerpo de Guardia, Sala de Estandartes, Oficinas de la PL.M.M., Sala de visitas, y al Patio de Armas. ¿Donde estarán en la actualidad, los bancos y rejas forjadas, las elegantes lámparas, las impresionantes vidrieras, los originales azulejos? ¡Que pena! Según me apunta mi antiguo comandante Barón, las chapas metálicas que tomé de la Fábrica de Artillería para el túnel de la entrada, fueron tramitadas su regalo al Regimiento por el TCOL. de la misma, ante el Director de la Fábrica, don Alfonso Barón y Rojas-Marcos, dado, su afección a todo lo que oliera al 14.
Vista aérea del RACA 14
ESTANDARTES DEL REGIMIENTO
NUESTROS ULTIMOS CORONELES JEFES DEL REGIMIENTO
"A MI QUERIDO AMIGO CHIRLACHI"
Ayer, a la caída de la tarde y acompañado por su fiel e inseparable “Luna”, saludé a mi amigo Chirlachi (el apodo, se lo colocaron en la Academia Militar allá por el 77).
Caminaba cabizbajo, sus ojos húmedos, delataban una profunda amargura y desolación. Necesitaba desahogarse, y me comentó que estaba hundido, desde que unos médicos con bata blanca y doradas estrellas en el pecho, decidieron que por su estado de salud, no era recomendable que siguiera en activo.
¡Que sabrán esos matasanos!, murmuraba por lo bajo.
Ya le noté algo cambiado, a su regreso de Los Balcanes allá por el 94. Hablaba de honor, de dignidad, de amor al servicio, de compañerismo, términos obsoletos en estos tiempos, y comenzó a sentirse incomprendido.
Así llegó un mal día, y una mezcla de tristeza, confusión, y nostalgia se apoderaron de él. Me dijo que le negaron cursos de perfeccionamiento, porque afirmaban que su sitio no estaba en el campo con la tropa, que a su edad era “carne de oficina”. Después de esto, ya nunca fue el mismo, no levantó cabeza.
Se sintió ignorado y abandonado por sus superiores, lo dijo públicamente, y eso le costó un adiós sin despedida. Tras una vida plenamente dedicada a la milicia, en el 2006 colgó el hábito mimetizado.
Cuando se marchó, las lágrimas le traicionaron, pero como solía inculcar a sus artilleros, lo hizo “con la cabeza alta, sacando pecho, y la conciencia muy tranquila”.
Dice que anda perdido, que no logra encontrarse. Las noches de vigilia son eternas, en ellas sueña despierto, con agotadoras marchas, con amenas teóricas, con brillantes desfiles.
Cada mañana, como un sonámbulo mira las bombetas doradas de su uniforme de gala, acaricia con mimo sus medallas, le da brillo a su viejo sable, y sobretodo recuerda....guardias, maniobras, y a sus queridos soldados, solo le queda eso....¡31 años, de recuerdos!.
Llora a escondidas, y sufre en silencio. Con su espinita clavada, aparenta ser feliz, solo por su familia. Se siente confuso, utilizado, y olvidado.
Desde entonces, para mitigar su ansiedad, para levantar su ánimo, para sentirse útil, se dedica a escribir “Cartas al Director” en algunos Diarios. ¡Suerte amigo Chirlachi!
Carta al compañero desconocido
Antonio Lozano Herrera
Ayer, a la caída de la tarde y acompañado por su fiel e inseparable “Luna”, saludé a mi amigo Chirlachi (el apodo, se lo colocaron en la Academia Militar allá por el 77).
Caminaba cabizbajo, sus ojos húmedos, delataban una profunda amargura y desolación. Necesitaba desahogarse, y me comentó que estaba hundido, desde que unos médicos con bata blanca y doradas estrellas en el pecho, decidieron que por su estado de salud, no era recomendable que siguiera en activo.
¡Que sabrán esos matasanos!, murmuraba por lo bajo.
Ya le noté algo cambiado, a su regreso de Los Balcanes allá por el 94. Hablaba de honor, de dignidad, de amor al servicio, de compañerismo, términos obsoletos en estos tiempos, y comenzó a sentirse incomprendido.
Así llegó un mal día, y una mezcla de tristeza, confusión, y nostalgia se apoderaron de él. Me dijo que le negaron cursos de perfeccionamiento, porque afirmaban que su sitio no estaba en el campo con la tropa, que a su edad era “carne de oficina”. Después de esto, ya nunca fue el mismo, no levantó cabeza.
Se sintió ignorado y abandonado por sus superiores, lo dijo públicamente, y eso le costó un adiós sin despedida. Tras una vida plenamente dedicada a la milicia, en el 2006 colgó el hábito mimetizado.
Cuando se marchó, las lágrimas le traicionaron, pero como solía inculcar a sus artilleros, lo hizo “con la cabeza alta, sacando pecho, y la conciencia muy tranquila”.
Dice que anda perdido, que no logra encontrarse. Las noches de vigilia son eternas, en ellas sueña despierto, con agotadoras marchas, con amenas teóricas, con brillantes desfiles.
Cada mañana, como un sonámbulo mira las bombetas doradas de su uniforme de gala, acaricia con mimo sus medallas, le da brillo a su viejo sable, y sobretodo recuerda....guardias, maniobras, y a sus queridos soldados, solo le queda eso....¡31 años, de recuerdos!.
Llora a escondidas, y sufre en silencio. Con su espinita clavada, aparenta ser feliz, solo por su familia. Se siente confuso, utilizado, y olvidado.
Desde entonces, para mitigar su ansiedad, para levantar su ánimo, para sentirse útil, se dedica a escribir “Cartas al Director” en algunos Diarios. ¡Suerte amigo Chirlachi!
Carta al compañero desconocido
Antonio Lozano Herrera
El Brigada Rafael (Libro "EL CATORCE")
Jefe de la Banda de Trompetas del Regimiento
El Maestro Rafael
EN MEMORIA DEL BRIGADA RAFAEL MACIAS
El Brigada D. Rafael Macías Borras, logró tener a sus órdenes una de las mejores Bandas de Trompetas de nuestro Ejército. Nacido en el sevillano barrio de San Bernardo, ingresó en el Regimiento Montado de Artillería en 1901 con catorce años de edad. Actuaba en numerosos actos oficiales, siendo el principal la Semana Santa, destacando entre sus toques “Retreta y Polca”.
En la Semana Santa de 1929 que coincidía con la inauguración de la Exposición Iberoamericana, llegaron a Sevilla los Reyes, y con ellos la Banda del Regimiento de Húsares de la Princesa. Estos, acompañaban en el desfile procesional a la Hermandad de Las Cigarreras, mientras que la Banda del Tercero Ligero, dirigida por el Brigada Rafael, encabezaba la Cofradía de Montesión. Ambas Bandas se cruzaron en La Campana, donde acababa de actuar la de Madrid. Rafael, con la elegancia que le caracterizaba, se apoyó sobre los estribos de la montura de su caballo, giró su cuerpo hacia atrás, levantó el brazo izquierdo con su clarín bien visible, e inició la marcha de “Los Campanilleros”.
El público entusiasmado aclamaba y aplaudía al Maestro, y la Banda de los Húsares se tuvo que rendir, ante la grandiosidad de los toques de la Banda de nuestro Regimiento. En reconocimiento, el Rey Alfonso XIII, regaló al Brigada, un clarín con su firma y la boquilla de oro.
El gran esfuerzo, y pundonor que ponía en cada actuación, desgarrándose la garganta en cada toque, le hizo caer enfermo de una grave dolencia pulmonar, que le obligó a pasar a retiro en 1931.
Se comenta, que en la Semana Santa de dicho año, no pudo desfilar con la banda, y que el dolor le embargaba al verla por las calles sevillanas, sin el entusiasmo popular de costumbre. Por ello, enfermo, solicitó permiso al Coronel de la Unidad, para que le permitiera mandar aquel día su Banda. Se le autorizó, y el resultado fue apoteósico, volviendo a ser la de siempre. Por eso, D. Rafael Macías tendrá siempre un lugar privilegiado en la historia del Tercero Ligero, antigua denominación del RACA 14.
Clarín del Brigada Rafael, donada por su familia al Regimiento
Obsequio del Rey Alfonso XIII y del Ayuntamiento de Sevilla en 1929
Antiguo Monumento a los Caidos en el RACA 14
Inaugurado por el Coronel Esquivias en 1973 (Libro "EL CATORCE")
Ultimo Monumento a los Caidos del RACA 14
Inaugurado en 1989 con motivo del 50 aniversario del Regimiento con la actual denominación. (Libro "EL CATORCE")
Reyes Magos en RACA 14
Capitanes Santos Buendía, Silva Palma, y el Sargento Primero Lozano Herrera (¡por un día en la vida, no me tocó hacer de negro!)
Los Reyes de España presidiendo las Bodas de Oro del RACA 14 (05-03-1990)
Mandaba el Regimiento el Coronel D. Virgilio Lagares Caminero, y la formación estuvo al mando del Tcol. D. Salvador Santos Imbroda
Los Reyes firmando en el Libro de Honor del Regimiento
Fotos tomadas del libro EL CATORCE
Coro de la Hermandad del Rocío de Sevilla
Esta fotografía del Coro de la Hermandad del Rocío de Sevilla, data del 5 de marzo de 1990, día en el que SS.MM. Los Reyes de España, nos honraron con su presencia, presidiendo el 50 aniversario del RACA 14. También actuaron con nuestro Coro de Artilleros, al mando de nuestro querido Pater Don Constancio, y del por entonces Teniente Ángel Cano Martín. Esta información, me ha facilitado el mencionado oficial, como también me ha dicho, que el Coro no solo actuó ese día; también lo hizo en Capitanía, Ceuta y Granada, con la música de la DIMZ, 2 (Soria 9), al mando del Cap. Abel Moreno. Ángel Cano, me envía un fuerte abrazo para aquellos oficiales, suboficiales, cabos 1º, y su querida tropa, de quienes asegura aprendió mucho.
Gracias amigo Ángel, siempre a tus órdenes.
Gracias amigo Ángel, siempre a tus órdenes.
Jura de Bandera, en el Patio de Armas del Acuartelamiento
Mis siempre amigos Capitán Palomar junto al Pater y los entonces sargentos, Pascual, Raposo, y Contreras
¡Aquellas Juras de Bandera!
Padres y novias dando calor a los nuevos artilleros
Comedor del Acuartelamiento
Libro "EL CATORCE"
El antiguo Picadero, convertido en Gimnasio del Acuartemlamiento.
LIBRO "EL CATORCE"
El famoso "Corral de la Pacheca" del RACA 14
¡Cuantas tertulias cuarteleras esconden sus paredes!
RACA 14 PATRIMONIO DE SEVILLA
El 31 de diciembre del 95, el Ministerio de Defensa, con el “ordeno y mando” que caracteriza a nuestro colectivo, creyó oportuno el cierre del mítico y legendario Acuartelamiento Daoiz y Velarde. Según él, la modernización del Ejército, así lo exigía. Hoy doce años después, y pese a haber sido parte importante de la historia de la ciudad de Sevilla, permanece en un lamentable e inconcebible estado de abandono. Desde aquel primer día, en que sus inmensos portones echaron el cerrojazo, quedó al alcance de vándalos, chorizos, y okupas, que avasallaron con todo cuanto de valor permanecía en su interior, bancos forjados, artísticas rejas, maderas nobles, antiquísimos paños de azulejos sevillanos, bellos mosaicos de vidrio, y un largo etc. difícil y doloroso de calcular.Puedo asegurar que era hermoso, tanto, que se comentaba que su fin sería adaptarlo a museo, archivo, escuela ecuestre, universidad u organismo oficial, respetando su emblemática fachada, sus calles empedradas, sus misteriosas garitas, sus enormes dormitorios y cocina, con intenso olor a rancho cuartelero, pero sobre todo aquel Patio de Armas, con aroma a naranjos.La realidad es que se muere, que agoniza, que dentro de poco, ya nada quedará de él, solo el recuerdo. Sus terrenos pasarán a albergar, acogedores y modernos apartamentos.Muchas guardias, desfiles, servicios, teóricas, anécdotas, y charlas “cantineras”, alrededor de las croquetas de Nieves y Paco, se esconden entre sus muros. Viernes de solemnes Actos a los Caídos, de eternas formaciones, de incontables firmes, descansos y a cubrirse, de un dos patata y arroz, y de vivas a España.¡Hay mi RACA 14!, Regimiento señero de la historia militar española ¡cómo te añoro!. Cuantos paseos con trinchas, a la luz de la luna, ¡alto quien va, santo y seña!, ¡retretas floreadas!, ¡imaginaria agua!, ¡Batería el Capitán!
El transcurrir inexorable del tiempo, los “cacos”, y la desidia de algunos mandos, han terminado contigo.
Sr. Ministro, cuando dé la orden a excavadoras, picos y palas, estas se pondrán a trabajar a la voz de “de frente paso ligero ¡ar!”, pero no le quepa duda, de que estará acabando con el valioso patrimonio de una “Muy Noble, Leal, Heroica, Invicta y Mariana, ciudad de Sevilla”.
Escrito por el Subteniente Antonio Lozano Herrera, y publicado en el ABC de Sevilla, el 18 de febrero de 2008.
El transcurrir inexorable del tiempo, los “cacos”, y la desidia de algunos mandos, han terminado contigo.
Sr. Ministro, cuando dé la orden a excavadoras, picos y palas, estas se pondrán a trabajar a la voz de “de frente paso ligero ¡ar!”, pero no le quepa duda, de que estará acabando con el valioso patrimonio de una “Muy Noble, Leal, Heroica, Invicta y Mariana, ciudad de Sevilla”.
Escrito por el Subteniente Antonio Lozano Herrera, y publicado en el ABC de Sevilla, el 18 de febrero de 2008.
Aeropuerto de San Pablo (Sevilla), 29-03-1994
Foto publicada en el "Diario Córdoba" el 30 de marzo de 1994
El Brigada Lozano partiendo para Bosnia
Patrullando por los alrededores de Mostar en un BMR.
Intérprete Zelko Jelaska, Brigada Lozano y Capitán Gómez
Al fondo, el Puente Viejo de Mostar, verdadera joya arquitectónica, totalmente destruido.
Repartiendo regalos a mis niños bosnios
Soldado Raquel Gallego, Capitán Daniel Ruiz, y Brigada Antonio Lozano, repartiendo misiones
Mi primera Guardia en el Destacamento de Medjugorje (Bosnia-Herzegovina)
Capitán Gómez y Brigada Lozano embarcados en el rio Neretva de Mostar
El orgullo de tener un hijo artillero
Rafael Lozano Torrico
¡ Y verlo jurar Bandera !
(12 de noviembre del 2000)
Su abuelo Rafael Torrico Beltrán, jurando Bandera el mismo día que su nieto
Camposoto, San Fernando (Cádiz). Noviembre 2000
A la memoria de mi padre ¡ Ese gran hombre y artillero !
José Lozano Márquez
MI HOMENAJE AL CABO LOZANO
En una guerra civil, cuando eres un chiquillo, rara vez te dan la oportunidad de elegir bando. En la mayoría de los casos, depende de la zona en que te sorprenda su inicio, para ser reclutado por rebeldes o leales, monárquicos o republicanos, fachas o rojos. Solo se trata, de una maldita lotería, a la que te obligan a jugar, con la seguridad de que siempre pierdes.
Por ello, ahora que está de actualidad la “Ley de la Memoria Histórica”, con su abanderado al frente, “el abuelo, capitán Lozano", quisiera, aun no siendo presidente, reivindicar mi personal memoria, cuyo protagonista se llamaba también Lozano. Pero este no era oficial, solo alcanzó el modesto empleo de cabo. Con diecisiete años, y sin saber de alzamientos, revoluciones, y cruzadas, se vio con un fusil al hombro, una mochila a la espalda, y un uniforme que nunca había elegido, simplemente fue “el premio o castigo” en ese mencionado y extraño sorteo. No portaba estrellas, unos simples galones rojos adornaban su pecho, distinción por saber leer y escribir. Comprobó con amargura, como en la trinchera opuesta, se encontraban familiares y amigos, sin entender con certeza porqué se disparaban. El cabo Lozano, no murió fusilado, la diosa fortuna así lo quiso.Una vez acabada la contienda fratricida, se casó, y trabajó sin descanso, para educar con dignidad a sus hijos. A estos, les legó un testamento, que no hablaba de vencedores y vencidos, de odios, venganzas, o recelos, muy al contrario, su mensaje siempre fue de tolerancia, respeto, y paz. ¡GRACIAS PAPÁ!
Por ello, ahora que está de actualidad la “Ley de la Memoria Histórica”, con su abanderado al frente, “el abuelo, capitán Lozano", quisiera, aun no siendo presidente, reivindicar mi personal memoria, cuyo protagonista se llamaba también Lozano. Pero este no era oficial, solo alcanzó el modesto empleo de cabo. Con diecisiete años, y sin saber de alzamientos, revoluciones, y cruzadas, se vio con un fusil al hombro, una mochila a la espalda, y un uniforme que nunca había elegido, simplemente fue “el premio o castigo” en ese mencionado y extraño sorteo. No portaba estrellas, unos simples galones rojos adornaban su pecho, distinción por saber leer y escribir. Comprobó con amargura, como en la trinchera opuesta, se encontraban familiares y amigos, sin entender con certeza porqué se disparaban. El cabo Lozano, no murió fusilado, la diosa fortuna así lo quiso.Una vez acabada la contienda fratricida, se casó, y trabajó sin descanso, para educar con dignidad a sus hijos. A estos, les legó un testamento, que no hablaba de vencedores y vencidos, de odios, venganzas, o recelos, muy al contrario, su mensaje siempre fue de tolerancia, respeto, y paz. ¡GRACIAS PAPÁ!
Mi hermano, "El Prenda de la Caleta" en 1968, vistiendo el uniforme de Cabo, allá en Cerro Muriano
Vista aérea del RAAA 74 (EL COPERO)
Despacho del Coronel jefe del RAAA 74
PL.M.M. del RAAA 74
Patio de Armas de EL COPERO y Munumento a los Caidos
Fachada de la USAC de EL COPERO
Dormitorio de tropa femenino
Hogar del Soldado de El Copero
Comedor de El Copero
Artilleros con uniforme de época.
A LA MEMORIA,
DE UN AMIGO Y COMPAÑERO
El miércoles 26 te dije adiós Paquito. La muerte, no ha querido esperar a la vejez para llevarte. Cuando todo te sonreía, cuando los amigos te admiraban por tu nobleza, y la juventud te acompañaba, en plena primavera de la vida, y en acto de servicio, la carretera, esa maldita y traicionera carretera, a la que tantas veces le habías plantado cara, ha decidido alejarte de nosotros.
No te fuiste acompañado de la soledad, sino de todo un pueblo lebrijano, que junto a tus amigos de Unidad (RAAA 74), se unieron para date el último adiós.
Te has marchado, como solo lo hacen los héroes, con la bandera de España cubriendo tu féretro, y las salvas de honor, disparada por tus compañeros, que a la vez que apretaban el gatillo con un nudo en la garganta, eran incapaces de controlar las lágrimas.
Estoy seguro que nos vistes, y te fuiste con la satisfacción, de haber dejado una huella imborrable, en el corazón de los que allí, llorábamos tu ausencia.
Erais una autentica piña, un equipo al que durante años, he tenido la suerte de pertenecer. A mi lado, se encuentra mi hijo, sí, tu querido amigo Rafael, que llora sin consuelo como un chiquillo, tu desdichada muerte. Paradojas de la vida, cuando se disponía a divertirse en la feria, cuando pensaba que quizás, podía encontrarse con su amigo Paquito Hidalgo en alguna caseta, para charlar y reíros, como hacíais a menudo, le llegó el golpe. Te puedo asegurar que está hundido, porque ha perdido a esa persona entrañable, con la que ha disfrutado, en numerosas maniobras, compartiendo trabajo, comida, y ocio. Además, de muchas horas, al volante del mismo camión.
Recuerdo esos días en Galicia, recogiendo chapapote, al igual que aquellas clases del curso de cabo, momentos que me sirvieron, para poder disfrutar de tu compañía. Tu sonrisa me acompañará siempre, esa que te caracterizaba, porque casi a todo sabias darle, su toque de humor, ¡bien sabias tu, que esta vida, solo es una broma! Aunque en ocasiones, una broma pesada. Agradezco tus llamadas y visitas, interesándote por mi salud, desbordaba humanidad como pocos. Guardaré siempre tu número en mi móvil, para llamarte al Cielo, cuando necesite una sonrisa. Y recuerda ese Himno que hemos cantado juntos, en infinitas ocasiones ¡LA MUERTE, NO ES EL FINAL!
Abril de 2006
Antonio Lozano Herrera
Subteniente de Artillería
DE UN AMIGO Y COMPAÑERO
El miércoles 26 te dije adiós Paquito. La muerte, no ha querido esperar a la vejez para llevarte. Cuando todo te sonreía, cuando los amigos te admiraban por tu nobleza, y la juventud te acompañaba, en plena primavera de la vida, y en acto de servicio, la carretera, esa maldita y traicionera carretera, a la que tantas veces le habías plantado cara, ha decidido alejarte de nosotros.
No te fuiste acompañado de la soledad, sino de todo un pueblo lebrijano, que junto a tus amigos de Unidad (RAAA 74), se unieron para date el último adiós.
Te has marchado, como solo lo hacen los héroes, con la bandera de España cubriendo tu féretro, y las salvas de honor, disparada por tus compañeros, que a la vez que apretaban el gatillo con un nudo en la garganta, eran incapaces de controlar las lágrimas.
Estoy seguro que nos vistes, y te fuiste con la satisfacción, de haber dejado una huella imborrable, en el corazón de los que allí, llorábamos tu ausencia.
Erais una autentica piña, un equipo al que durante años, he tenido la suerte de pertenecer. A mi lado, se encuentra mi hijo, sí, tu querido amigo Rafael, que llora sin consuelo como un chiquillo, tu desdichada muerte. Paradojas de la vida, cuando se disponía a divertirse en la feria, cuando pensaba que quizás, podía encontrarse con su amigo Paquito Hidalgo en alguna caseta, para charlar y reíros, como hacíais a menudo, le llegó el golpe. Te puedo asegurar que está hundido, porque ha perdido a esa persona entrañable, con la que ha disfrutado, en numerosas maniobras, compartiendo trabajo, comida, y ocio. Además, de muchas horas, al volante del mismo camión.
Recuerdo esos días en Galicia, recogiendo chapapote, al igual que aquellas clases del curso de cabo, momentos que me sirvieron, para poder disfrutar de tu compañía. Tu sonrisa me acompañará siempre, esa que te caracterizaba, porque casi a todo sabias darle, su toque de humor, ¡bien sabias tu, que esta vida, solo es una broma! Aunque en ocasiones, una broma pesada. Agradezco tus llamadas y visitas, interesándote por mi salud, desbordaba humanidad como pocos. Guardaré siempre tu número en mi móvil, para llamarte al Cielo, cuando necesite una sonrisa. Y recuerda ese Himno que hemos cantado juntos, en infinitas ocasiones ¡LA MUERTE, NO ES EL FINAL!
Abril de 2006
Antonio Lozano Herrera
Subteniente de Artillería
FERNANDO CASTRO RONCERO
AL CANTAUTOR SEVILLANO FERNANDO CASTRO
Muchas han sido las ocasiones que me he preguntado ¡qué habrá sido de aquel bohemio y soñador!. ¡Éramos tantos, los que solo veíamos en ti, a un loco lunático, lleno de inalcanzables proyectos, pero con una sonrisa infantil, hasta en los momentos más difíciles!.
Yo sé, que en el fondo sufrías al verte incomprendido, porque eras diferente; tu soñabas despierto, mientras nosotros intentábamos vivir dormidos. Hablabas rápido, porque tus ideas, eran más veloces que tu voz. Mirabas con valentía e ilusión al futuro, sin resignarte a compartir la monotonía diaria. Vivías y disfrutabas nuestra profesión militar, con la savia que tu abuelo materno te inyectó en las venas.
Como buen artillero, siempre al pie del cañón, pero lo tuyo no era el ejército ¡aunque lo amabas!. Habías nacido para la música, y te marchaste a otra Unidad, para cambiar las ráfagas de fúsil, por el redoble de un tambor en la Banda de Música del antiguo “Soria 9”.
Con tu ausencia, muchos de los que te ignorábamos, y sonreíamos cuando dejabas volar la imaginación ¡y doy fe de que volaba alta!, nos dimos cuenta, del gran hueco humano que dejaste.
Coincidimos en algunos desfiles, todos marchábamos con la marcialidad que el ritmo de tu tambor nos marcaba. Nos saludábamos, y me comentabas con un brillo especial en los ojos, lo bonito que te iba la vida. Más tarde supe que tu talento ha dejado huella en bares y pubs de Sevilla, luchando por alcanzar aquellos sueños, que solo tu sabías que se cumplirían. ¡No seré yo, el que me suba al carro de los pitonisos, alegando que me lo imaginaba!. En ésta egoísta sociedad, donde a los soñadores se les denomina simples ilusos, son muy pocos los que consiguen tocar el cielo, antes de ser marcados con el maldito sello de la locura.
Te ha llegado el éxito y la fama, gracias a tu voz y a ese “pianito flamenco”, cuyas teclas acaricias con mimo. Por eso te felicito Fernando, con la certeza de que si en los futuros conciertos, te dejas acompañar por tu Virgen de la Paz, y tu madre África, la musa que te inspira desde donde bailan los gitanos, el triunfo no se te escapa.
Subteniente de Artillería
Antonio Lozano Herrera
Muchas han sido las ocasiones que me he preguntado ¡qué habrá sido de aquel bohemio y soñador!. ¡Éramos tantos, los que solo veíamos en ti, a un loco lunático, lleno de inalcanzables proyectos, pero con una sonrisa infantil, hasta en los momentos más difíciles!.
Yo sé, que en el fondo sufrías al verte incomprendido, porque eras diferente; tu soñabas despierto, mientras nosotros intentábamos vivir dormidos. Hablabas rápido, porque tus ideas, eran más veloces que tu voz. Mirabas con valentía e ilusión al futuro, sin resignarte a compartir la monotonía diaria. Vivías y disfrutabas nuestra profesión militar, con la savia que tu abuelo materno te inyectó en las venas.
Como buen artillero, siempre al pie del cañón, pero lo tuyo no era el ejército ¡aunque lo amabas!. Habías nacido para la música, y te marchaste a otra Unidad, para cambiar las ráfagas de fúsil, por el redoble de un tambor en la Banda de Música del antiguo “Soria 9”.
Con tu ausencia, muchos de los que te ignorábamos, y sonreíamos cuando dejabas volar la imaginación ¡y doy fe de que volaba alta!, nos dimos cuenta, del gran hueco humano que dejaste.
Coincidimos en algunos desfiles, todos marchábamos con la marcialidad que el ritmo de tu tambor nos marcaba. Nos saludábamos, y me comentabas con un brillo especial en los ojos, lo bonito que te iba la vida. Más tarde supe que tu talento ha dejado huella en bares y pubs de Sevilla, luchando por alcanzar aquellos sueños, que solo tu sabías que se cumplirían. ¡No seré yo, el que me suba al carro de los pitonisos, alegando que me lo imaginaba!. En ésta egoísta sociedad, donde a los soñadores se les denomina simples ilusos, son muy pocos los que consiguen tocar el cielo, antes de ser marcados con el maldito sello de la locura.
Te ha llegado el éxito y la fama, gracias a tu voz y a ese “pianito flamenco”, cuyas teclas acaricias con mimo. Por eso te felicito Fernando, con la certeza de que si en los futuros conciertos, te dejas acompañar por tu Virgen de la Paz, y tu madre África, la musa que te inspira desde donde bailan los gitanos, el triunfo no se te escapa.
Subteniente de Artillería
Antonio Lozano Herrera
Brigada Lozano donando sangre junto a su Sección
GALICIA: OPERACION CHAPAPOTE
Mi querida Sección "Quita Chapapote" Febrero del 2003
Alojados en un Polideportivo
Aquellos grandes compañeros, de la Bia de Servicios del IIº Grupo del RAAA 74
Anécdota en las playas gallegas.
El conductor de la máquina, que estaba durmiendo en la arena a pierna suelta, mientras nosotros trabajábamos duro, se indignó porque le manchamos su pala automática, al subirnos para hacernos la foto. No esperaba que le ofrecieramos cubo y pala, para que nos ayudara a coger chapapote, a cambio de limpierle el vehículo. Por supuesto, no aceptó.
Subteniente Lozano y su hijo el artillero Rafael Lozano en la costa gallega
¡Gracias hijo! Siempre orgulloso de tu trabajo y comportamiento.
En las profundidades de los acantilados
Trabajo y buen rollo.
Acto homanaje a los Caídos
Subteniente Lozano, al mando de una Unidad.
Un descanso en la marcha para consultar el plano.
Academia de Suboficiales, Tremp (Lérida), 1976
Aquellos compañeros de la Academia de Artillería
Pieza del 105/26, haciendo fuego sobre "La mujer muerta" (Segovia 1977)
El segundo por la derecha, el alumno de la Academía de Artillería Antonio Lozano.
Aquellos compañeros del RAAA 74
Un futuro artillero
Melchor, el hijo de mi viejo amigo de igual nombre, aprendiendo el espíritu artillero de su padre.
Día de las Fuerzas Armadas en Sevilla
Gracias a mi tropa
El subteniente Lozano, el día de su despedida.
Dos de Mayo del 2006, junto al monumento a Daoiz (Plaza de la Gavidia). Gracias a todos aquellos que tanto me han apoyado, en estos 31 años de servicio.
A mis amigos y compañeros en Kosovo
30 de marzo de 2009
A MIS VIEJOS COMPAÑEROS EN KOSOVO
Hoy muy temprano, antes de que el sol se levantara, me he encontrado con mi amigo Chirlachi. Como cada mañana había sacado su perro a pasear. Cuando lo miro, me siento triste, porque pienso en el cambio que ha dado su vida. Hasta hace poco, a esta hora, ya se encontraba con su Batería, en ropa de gimnasia, a la cabeza de sus artilleros, corriendo por esos campos repletos de naranjos, que rodean El Copero.
Me ha dicho, que esta noche apenas ha dormido, desde que ayer, le llegara un correo desde Kosovo, de uno de sus artilleros más queridos. Se le nota emocionado, y me comenta lo que daría por estar allí, por volver a pasar hambre, frío, pero con la satisfacción de hacer algo util, de ayudar al necesitado, con el orgullo de saber que está junto a sus viejos soldados, trabajando otra vez codo con codo, y realizando una misión importante. Volver a sentir, aquella grata sensación, que sintió en Bosnia hace ya ¡tantos años!.
Me ha dicho, que se ha enterado que mi blog es leído por sus artilleros en Kosovo, y me ha pedido el favor de que desde este, les agradezca a todos, que aún se acuerden de el.
Por eso desde aquí, y en nombre de mi amigo Chirlachi, les envio un fuerte abrazo a todos los componentes del RAAA 74, y demás unidades, desplazados en Kosovo. Les deseo toda la suerte del mundo, para que realicen la misión encomendada, con la profesionalidad que les caracteriza. Vuestro amigo y compañero Chirlachi, sabe que sois los mejores, y vuestros mandos estarán orgullosos de vosotros como el lo está, con la certeza de que dejaréis el nombre de ESPAÑA, en lo más alto.
Un fuerte abrazo de vuestro amigo artillero.
Correo recibido por Chirlachi, y que me ha pedido que redacte en mi blog, como muestra de agradecimiento.
Querido Subteniente, por casualidad he encontrado el blog "Sevilla y la Artillería" en Internet. Me ha hecho recordar viejos y buenos momentos con algunos compañeros, aunque muchos seguimos en el mismo lugar donde usted nos dejo. A día de hoy, gran parte de esa Batería que mandaba en el RAAA 74 ( la 1ª Bía), se encuentra desplegada en Misión de Paz en Kosovo , dado que en el Grupo, siempre ha sido la primera en destacarse en todo lo que hace, como usted inculcó en su día, haciéndolo con orgullo y sacrificio. Con esto, solo quiero que sepa, que siempre tendrá a sus subordinados y amigos, para lo que le haga falta. Como usted decía "la Sección Legionaria" tanto de reclutas como de profesionales, son raíces para forjar buenas personas y militares, de aquellos que ostentamos el lujo de pertenecer a éste arma, como es la Artillería. ¡Me alegra tanto poder contactar con usted!, pues no sabía nada desde aquel fatídico día, del sepelio de nuestro compañero y muy admirado amigo Paco. Espero seguir leyendo en este blog, cosas como las que he podido leer, y enorgullecerme de seguir perteneciendo al mismo arma.
Un cordial saludo y abrazo desde Kosovo: L. M. G. R. (Cabo de la 5ª Bía del GAAAM II/74 ).
- Llevas razón amigo Chirlachi, debe ser dificil conciliar el sueño, después de leer tan entrañable carta.
A MIS VIEJOS COMPAÑEROS EN KOSOVO
Hoy muy temprano, antes de que el sol se levantara, me he encontrado con mi amigo Chirlachi. Como cada mañana había sacado su perro a pasear. Cuando lo miro, me siento triste, porque pienso en el cambio que ha dado su vida. Hasta hace poco, a esta hora, ya se encontraba con su Batería, en ropa de gimnasia, a la cabeza de sus artilleros, corriendo por esos campos repletos de naranjos, que rodean El Copero.
Me ha dicho, que esta noche apenas ha dormido, desde que ayer, le llegara un correo desde Kosovo, de uno de sus artilleros más queridos. Se le nota emocionado, y me comenta lo que daría por estar allí, por volver a pasar hambre, frío, pero con la satisfacción de hacer algo util, de ayudar al necesitado, con el orgullo de saber que está junto a sus viejos soldados, trabajando otra vez codo con codo, y realizando una misión importante. Volver a sentir, aquella grata sensación, que sintió en Bosnia hace ya ¡tantos años!.
Me ha dicho, que se ha enterado que mi blog es leído por sus artilleros en Kosovo, y me ha pedido el favor de que desde este, les agradezca a todos, que aún se acuerden de el.
Por eso desde aquí, y en nombre de mi amigo Chirlachi, les envio un fuerte abrazo a todos los componentes del RAAA 74, y demás unidades, desplazados en Kosovo. Les deseo toda la suerte del mundo, para que realicen la misión encomendada, con la profesionalidad que les caracteriza. Vuestro amigo y compañero Chirlachi, sabe que sois los mejores, y vuestros mandos estarán orgullosos de vosotros como el lo está, con la certeza de que dejaréis el nombre de ESPAÑA, en lo más alto.
Un fuerte abrazo de vuestro amigo artillero.
Correo recibido por Chirlachi, y que me ha pedido que redacte en mi blog, como muestra de agradecimiento.
Querido Subteniente, por casualidad he encontrado el blog "Sevilla y la Artillería" en Internet. Me ha hecho recordar viejos y buenos momentos con algunos compañeros, aunque muchos seguimos en el mismo lugar donde usted nos dejo. A día de hoy, gran parte de esa Batería que mandaba en el RAAA 74 ( la 1ª Bía), se encuentra desplegada en Misión de Paz en Kosovo , dado que en el Grupo, siempre ha sido la primera en destacarse en todo lo que hace, como usted inculcó en su día, haciéndolo con orgullo y sacrificio. Con esto, solo quiero que sepa, que siempre tendrá a sus subordinados y amigos, para lo que le haga falta. Como usted decía "la Sección Legionaria" tanto de reclutas como de profesionales, son raíces para forjar buenas personas y militares, de aquellos que ostentamos el lujo de pertenecer a éste arma, como es la Artillería. ¡Me alegra tanto poder contactar con usted!, pues no sabía nada desde aquel fatídico día, del sepelio de nuestro compañero y muy admirado amigo Paco. Espero seguir leyendo en este blog, cosas como las que he podido leer, y enorgullecerme de seguir perteneciendo al mismo arma.
Un cordial saludo y abrazo desde Kosovo: L. M. G. R. (Cabo de la 5ª Bía del GAAAM II/74 ).
- Llevas razón amigo Chirlachi, debe ser dificil conciliar el sueño, después de leer tan entrañable carta.
jueves, 20 de agosto de 2009






Sábado 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen María, circulo de vuelta de mis mini-vacaciones en tierras catalanas. Miro el reloj, son las 14.30 y compruebo como aun voy por Castellón. Sabía que en ese momento, mis artilleros se encontrarían celebrando su reunión, comiendo todos juntos, en el restaurante que mi amigo Manolo Ramos Iranzo ya había concertado. Todo estaría en orden, no faltaría ni un detalle ¡mi furriel es un fenómeno, para esas cosas!. Entre bocado y bocado, cerveza y buen tinto, estarían comentando aquellos meses que compartieron juntos a principios de los ochenta, en nuestro Regimiento de Artillería nº 14. Sacarían a la luz las novatadas a los nuevos (sapos en argot castrense), las formaciones en el Cuerpo de Guardia para salir de paseo, los arrestos “sin motivo” en Prevención, los servicios de guardia, cuartelero, retén o patrulla Pineda. Hablarían de aquellas interminables retretas, con la orden del día “descubrirse a la orden ¡ar!”, y al romper filas el grito de “¡una menos "pa" abuelo!”, los ratos en la cantina con las croquetas, chistorras y bocatas de Nieves y Paco, los escaqueos a la hora de la gimnasia. Repasarían el carácter de cada mando, como la mayoría eran de la Batería de Servicios, hablarían de los motores del M-109 y de los TOAS, de fontanería, electricidad, y mecánica, y reirían, reirían, y reirían, mientras alguno contaría algún chiste de la mili. Sus mujeres sonreirían, viendo a sus maridos disfrutar contando aquella anécdota, que tantas veces a oído, seguro que al final hasta cantarían nuestro himno artillero y puesto en pie entonarían “artillero, artillero, marchemos siempre unidos, siempre unidos”, y brindarían por la Artillería, por el ejército y por nuestro casi desaparecido RACA 14.
Me hubiese gustado estar con ellos, y aunque sabía que era imposible, me conformaba con poder llegar a verlos, a abrazarlos, a compartir aunque fuese media hora de su compañía. Y eso aliviaba mi ausencia.
Cuando el coche se iba acercando, llamé a mi furri.
-Manolo, estoy en Utiel.
-Vale mi sargento, sigue hacia Villargordo y en 15 minutos te espero en la gasolinera.
Así hice, y con tanta prisa que llegué antes que él, tal era mi ansiedad por verlos.
Al momento llegó un coche, lo conducía mi furri, al que había visto cinco días antes, y de acompañante mi querido artillero Agustín Grimaldos Sevilla. Sonriente como siempre, se bajó y se fundió en un emocionado abrazo conmigo. Estaba fuerte y grandote, y con la misma cara de bonachón que hace veintisiete años.
Mi amigo Manolo me dijo que le siguiera para llevarme al camping, donde se encontraba el resto del pelotón. Después de atravesar el pueblo y circular por una estrecha calzada llegamos a las cercanías de un pequeño lago, y junto a él, unas preciosas casitas de madera, perfectamente alineadas, como si de un pueblecito del lejano oeste se tratara. El lugar era precioso, y la tenue luz del sol que se encaminaba hacia el horizonte, le proporcionaba un aspecto romántico.
Llegamos, y al bajarme del coche totalmente desorientado, solo acerté a escuchar “firmes ¡ar!”. Miré y me llevé una de las sorpresas más agradables de mi vida.
Allí estaban en perfecta formación, mis hombres de los Reemplazos 81 y 82, todos perfectamente uniformados con aquella camiseta marrón, que habían mandado realizar para la ocasión. Al mando, mi Cabo 1º Galloso, cuya voz retumbaba en el silencio de aquel tranquilo y acogedor lugar.
-“A cubrirse ¡ar!”. “Derecha ¡ar!”, ¡Todos firmes, cabeza erguida y pecho fuera!, gritaba mi antiguo Cabo Primero. ¡eso era disciplina! No se movía una mosca.
-¡A sus orden mi sargento, sin novedad!
Allí se encontraban perfectamente alineados y firmes: Melchor de la Viña Segura 81/4º, Agustín Grimaldos Sevilla 81/6º, José Zamora Juidiaz 81/6º, Carlos Pérez García “el peluca” 81/8º, Ricardo Egea Ruiz 81/8º, Fernando Herrero Canal 81/8º, José Peris Bielsa 82/2º, Felipe Carretero Picatoste 82/2º, y al mando, el Cabo 1º José Luís Galloso Carreras 81/6º.
Me quedé en blanco, por un momento pensé en ordenar descanso y pasarles revista. Pero estaba seguro que todos, absolutamente todos, estaban en perfecto estado de policía. Por lo que solo se me ocurrió saludar militarmente (sin gorra por primera vez en mi vida, pero la ocasión lo exigía). -“Gracias mi Primero, rompa filas”.
-Artilleros, ¡rompan filas! ¡ar!
En ese momento se oía la voz de mi furri Manolo Ramos Iranzo del 82/2º, que gritaba, espera Galloso que falto yo. (Como venía en el coche indicándome el camino, no le había dado tiempo a formar).
El, con toda la ilusión del mundo, no quería perderse ese momento, y deseaba formar también ante su viejo sargento. Ya era tarde, la formación se había roto, y todos habían acudido a abrazarme y a darme la bienvenida. Pero es igual amigo Iranzo, para mí, tú siempre estarás en aquella singular formación, y en mi corazón.
¡Nunca olvidaré aquellas novedades!, en más de treinta y un años de servicio, han sido muchas las novedades dadas y recibidas, pero puedo jurar que aquella, la que mi antiguo Cabo Primero Galloso me dio, han sido las más emotivas de mi vida.
Mi mujer no salía de su asombro, y observaba la escena algo apartada.
Después de los abrazos llegaron las presentaciones, aparecieron las mujeres de mis artilleros que también me dieron la bienvenida. Cada uno de ellos, me iba presentando a su pareja (¡tengo que reconocer “sinvergüenzas”, que se conservan mejor que vosotros!). Al momento las mujeres entablaron conversación con mi esposa, consiguiendo con su amabilidad, que en ningún momento se sintiera extraña, recibiendo solo muestras de cariño por parte de todas, lo que hizo que al poco rato se sintiera como en casa.
Todos me contasteis alguna anécdota que compartimos juntos hace casi treinta años, me animasteis diciéndome que me mantenía joven (¡no seáis pelotas, después de tanto tiempo!), y asegurabais que seguía pareciéndome a aquel joven sargento con incipiente bigotillo, que tanta lata os dio durante vuestra añorada mili. Le decíais a mi mujer: ¡Era duro, y daba caña!, mientras esta sonreía al escucharos. Puedo prometeros, que tanto vosotros como vuestras parejas, dejasteis una huella imborrable en nosotros. Hasta recuerdo haber firmado dedicatorias, como en el pañuelo de cuello de Agustín Grimaldo (el mismo que guarda como oro en paño, después de tantos años desde que se licenció), o en la “blanca” de Melchor de la Viña.
Los minutos pasaron volando, no recuerdo si fue una hora u hora y media, fue poco tiempo, pero intenso, aprovechado al máximo. En aquel corto espacio, y compartiendo aquella sabrosa empanada y fresca cervecita, conseguisteis devolver a mi mente, cientos de agradables recuerdos, que permanecían escondidos. ¡Gracias!
Me hubiese gustado estar con ellos, y aunque sabía que era imposible, me conformaba con poder llegar a verlos, a abrazarlos, a compartir aunque fuese media hora de su compañía. Y eso aliviaba mi ausencia.
Cuando el coche se iba acercando, llamé a mi furri.
-Manolo, estoy en Utiel.
-Vale mi sargento, sigue hacia Villargordo y en 15 minutos te espero en la gasolinera.
Así hice, y con tanta prisa que llegué antes que él, tal era mi ansiedad por verlos.
Al momento llegó un coche, lo conducía mi furri, al que había visto cinco días antes, y de acompañante mi querido artillero Agustín Grimaldos Sevilla. Sonriente como siempre, se bajó y se fundió en un emocionado abrazo conmigo. Estaba fuerte y grandote, y con la misma cara de bonachón que hace veintisiete años.
Mi amigo Manolo me dijo que le siguiera para llevarme al camping, donde se encontraba el resto del pelotón. Después de atravesar el pueblo y circular por una estrecha calzada llegamos a las cercanías de un pequeño lago, y junto a él, unas preciosas casitas de madera, perfectamente alineadas, como si de un pueblecito del lejano oeste se tratara. El lugar era precioso, y la tenue luz del sol que se encaminaba hacia el horizonte, le proporcionaba un aspecto romántico.
Llegamos, y al bajarme del coche totalmente desorientado, solo acerté a escuchar “firmes ¡ar!”. Miré y me llevé una de las sorpresas más agradables de mi vida.
Allí estaban en perfecta formación, mis hombres de los Reemplazos 81 y 82, todos perfectamente uniformados con aquella camiseta marrón, que habían mandado realizar para la ocasión. Al mando, mi Cabo 1º Galloso, cuya voz retumbaba en el silencio de aquel tranquilo y acogedor lugar.
-“A cubrirse ¡ar!”. “Derecha ¡ar!”, ¡Todos firmes, cabeza erguida y pecho fuera!, gritaba mi antiguo Cabo Primero. ¡eso era disciplina! No se movía una mosca.
-¡A sus orden mi sargento, sin novedad!
Allí se encontraban perfectamente alineados y firmes: Melchor de la Viña Segura 81/4º, Agustín Grimaldos Sevilla 81/6º, José Zamora Juidiaz 81/6º, Carlos Pérez García “el peluca” 81/8º, Ricardo Egea Ruiz 81/8º, Fernando Herrero Canal 81/8º, José Peris Bielsa 82/2º, Felipe Carretero Picatoste 82/2º, y al mando, el Cabo 1º José Luís Galloso Carreras 81/6º.
Me quedé en blanco, por un momento pensé en ordenar descanso y pasarles revista. Pero estaba seguro que todos, absolutamente todos, estaban en perfecto estado de policía. Por lo que solo se me ocurrió saludar militarmente (sin gorra por primera vez en mi vida, pero la ocasión lo exigía). -“Gracias mi Primero, rompa filas”.
-Artilleros, ¡rompan filas! ¡ar!
En ese momento se oía la voz de mi furri Manolo Ramos Iranzo del 82/2º, que gritaba, espera Galloso que falto yo. (Como venía en el coche indicándome el camino, no le había dado tiempo a formar).
El, con toda la ilusión del mundo, no quería perderse ese momento, y deseaba formar también ante su viejo sargento. Ya era tarde, la formación se había roto, y todos habían acudido a abrazarme y a darme la bienvenida. Pero es igual amigo Iranzo, para mí, tú siempre estarás en aquella singular formación, y en mi corazón.
¡Nunca olvidaré aquellas novedades!, en más de treinta y un años de servicio, han sido muchas las novedades dadas y recibidas, pero puedo jurar que aquella, la que mi antiguo Cabo Primero Galloso me dio, han sido las más emotivas de mi vida.
Mi mujer no salía de su asombro, y observaba la escena algo apartada.
Después de los abrazos llegaron las presentaciones, aparecieron las mujeres de mis artilleros que también me dieron la bienvenida. Cada uno de ellos, me iba presentando a su pareja (¡tengo que reconocer “sinvergüenzas”, que se conservan mejor que vosotros!). Al momento las mujeres entablaron conversación con mi esposa, consiguiendo con su amabilidad, que en ningún momento se sintiera extraña, recibiendo solo muestras de cariño por parte de todas, lo que hizo que al poco rato se sintiera como en casa.
Todos me contasteis alguna anécdota que compartimos juntos hace casi treinta años, me animasteis diciéndome que me mantenía joven (¡no seáis pelotas, después de tanto tiempo!), y asegurabais que seguía pareciéndome a aquel joven sargento con incipiente bigotillo, que tanta lata os dio durante vuestra añorada mili. Le decíais a mi mujer: ¡Era duro, y daba caña!, mientras esta sonreía al escucharos. Puedo prometeros, que tanto vosotros como vuestras parejas, dejasteis una huella imborrable en nosotros. Hasta recuerdo haber firmado dedicatorias, como en el pañuelo de cuello de Agustín Grimaldo (el mismo que guarda como oro en paño, después de tantos años desde que se licenció), o en la “blanca” de Melchor de la Viña.
Los minutos pasaron volando, no recuerdo si fue una hora u hora y media, fue poco tiempo, pero intenso, aprovechado al máximo. En aquel corto espacio, y compartiendo aquella sabrosa empanada y fresca cervecita, conseguisteis devolver a mi mente, cientos de agradables recuerdos, que permanecían escondidos. ¡Gracias!
Un recuerdo especial también, para García Cantarero y Vazquez Hernandez (el bibliotecario), que se incorporaron el domingo, y me saludaron por teléfono.
Empezaba a oscurecer y llegó la hora de la despedida. Con un inmenso dolor, tuvimos que deciros adiós, aun quedaban muchos kilómetros hasta Sevilla, y el día siguiente necesariamente teníamos que estar allí. Me fui con la sensación de haber vuelto a saludar, a unos hombres amantes de su pasado, de la amistad, de unas bombetas doradas que durante un tiempo lucieron con orgullo, y que ahora siguen llevando en el corazón. Y por supuesto como dice el dicho: “Detrás de cada gran hombre, siempre hay una gran mujer”. Y vuestras mujeres así lo demostraron.
Ya os digo, que podéis contar conmigo para la próxima, sea en Sevilla, Rota (como tenéis planeado), o cualquier punto de nuestra geografía española.¡GRACIAS DE CORAZON ARTILLEROS!
Empezaba a oscurecer y llegó la hora de la despedida. Con un inmenso dolor, tuvimos que deciros adiós, aun quedaban muchos kilómetros hasta Sevilla, y el día siguiente necesariamente teníamos que estar allí. Me fui con la sensación de haber vuelto a saludar, a unos hombres amantes de su pasado, de la amistad, de unas bombetas doradas que durante un tiempo lucieron con orgullo, y que ahora siguen llevando en el corazón. Y por supuesto como dice el dicho: “Detrás de cada gran hombre, siempre hay una gran mujer”. Y vuestras mujeres así lo demostraron.
Ya os digo, que podéis contar conmigo para la próxima, sea en Sevilla, Rota (como tenéis planeado), o cualquier punto de nuestra geografía española.¡GRACIAS DE CORAZON ARTILLEROS!
Vuestro siempre "sargento amigo" Antonio Lozano Herrera
martes, 18 de agosto de 2009
CON CARIÑO PARA MI CABO FURRIEL IRANZO Y MÓNICA
Corría el auto por la autovía con dirección a Gerona para visitar a unos queridos familiares, que no veía desde muchos años atrás. Aunque hacía poco que había almorzado, en mi estómago se escuchaba un extraño runruneo, seguramente de nerviosismo, porque el día anterior al trazar el recorrido en el mapa, comprobé como la casualidad quiso, que la ruta pasara junto a Utiel, el pueblecito valenciano, donde vive mi antiguo artillero, el Cabo del 82-2º y Furriel de la Batería de Servicios Manuel Ramos Iranzo. Sí, el mejor amigo del loro Chano (mascota del IIº Grupo), al que llegamos a ascender oficialmente a Cabo 1º.
Al llegar a las proximidades de la localidad, le dije a mi mujer que conducía, que entrara en el pueblo. Ella conocía mis intenciones. Deseaba darle una sorpresa a Manolo después de tanto tiempo, nada menos que 27 años sin verle. La incertidumbre me oprimía el pecho, a la vez que me producía ese pequeño pellizco en el estómago.
Paramos en una cafetería, y desde la misma le llamé:
- Manolo, soy yo Antonio Lozano.
- ¡Hombre como te va mi sargento! (fue su respuesta creyendo que me encontraba en Sevilla).
Miré por la ventana del local y le dije:
- Manuel, ¿en Utiel hay una Cooperativa Vinícola?
- Si, ¿Porqué?
- ¿y enfrente una cafetería? Insistí.
- Sí, pero ¿cómo lo sabes?
- Pues te espero aquí con mi mujer, para tomarnos un café y charlar un rato.
- ¡No puede ser! ¡no me digas que estás en Utiel!
- Tu ven a la cafetería a comprobarlo.
Mientras esperaba, conecté el portátil, y me dispuse a contemplar aquellas fotografías de principios de los ochenta, donde aparecía un mocetón alto y delgado, con su galón de cabo en el hombro, y con el loro Chano en el brazo.
Al poco se abrió la puerta, y te vi entrar acompañado de tu pareja Mónica. Esa maravillosa mujer que comparte su vida contigo.
Nos fundimos en un emocionado abrazo, como solo se dan los viejos amigos, y después del saludo inicial, vinieron las presentaciones. Hablamos de mili, de tiempos pasados añorados y nostálgicos, pero también de la actualidad, de tus problemas de salud, pero se con seguridad, que con tu fuerza, lucha y coraje sabes combatir a diario, porque a un viejo artillero como tu, no hay enfermedad ni dolencia que le venza. Te vi con tus pequeñas limitaciones, pero fuerte como un toro, y lo que es más importante repleto de ilusión, con el apoyo físico y moral de tu inseparable compañera Mónica. Comprobé como los ojos te brillaban como a un niño, recordando anécdotas de un tiempo que se fue, pero que sigue intacto en tu mente, y luchas porque no pasen al olvido. Y el motivo es porque para ti, la palabra amistad esconde un significado puro y sagrado, crees en ella ciegamente, a pesar de los palos que la vida te ha dado. Por eso, tus vecinos te quieren (comprobé al salir como todos te saludaban con cariño), y aún hoy después de tantos años, sigues en contacto con tus viejos amigos de aquel IIº Grupo del RACA 14.
Mientras yo te enseñaba fotos de aquella lejana etapa de nuestra vida, tu me mostraba los nombres de aquellos que el fin de semana siguiente, os ibais a reunir muy cerca de allí, para celebrar el “IIIº Encuentro de Antiguos Artilleros”. Te vi feliz, diciéndome los que iban a venir, sus apodos de la mili, quien acudiría solo, y quien con su pareja, y los que por distintos motivos imprevistos, no podrían acercarse. Tu, con esa ilusión por el compañerismo que siempre te acompaña, te habías encargado de organizar la comida, y del alojamiento en el camping, de aquel bonito pueblo muy cerquita de tu localidad llamado Villargordo del Caudiel. Me preguntaste que cuando volvía de mis pequeñas vacaciones, y al decirte que el sábado, me invitaste a que os visitara y compartiéramos juntos aquella comida. Sabías la sorpresa que se llevarían mis queridos artilleros, al verme después de casi tres décadas. Y pensé que al almuerzo no podría asistir, pero ¡cómo puedía a la vuelta, pasar a pocos kilómetros de donde se reunía mi tropa, y no abrazarlos. Te puedo asegurar porque soy observador, que durante nuestra emocionada charla, comprobé varias bonitas miradas de complicidad entre Mónica y tu. Ella te observaba en silencio, sin interrumpirte, cuando le contabas aquellas cosas de la mili, y los recuerdos cuarteleros que aun te quedan de aquella etapa, y en sus ojos aprecié, que al igual que tu, se encontraba emocionada, compartiendo tu alegría. Y tanto mi mujer como la tuya, sonreían cada vez que al dirigirte a mí, empezabas todas las frases con “mi sargento”, como si el tiempo no hubiese transcurrido, como si el reloj se hubiese parado en aquel lejano 1983. Y os volvíais a mirar, como solo los ojos de dos personas plenamente enamoradas, son capaces de mirarse.
Pasaron un par de hora y llegó el momento de la despedida, aún me quedaba la mitad de un viaje de mil cien kilómetros. Nos encontrábamos a la mitad del camino, y la noche se nos echaba encima. Nos abrazamos y te prometí que a la vuelta, aunque no pudiesemos asistir a su comida de Hermandad, haría lo imposible por saludarles a mi paso, y compartir con vosotros aunque solo fuese unos minutos. Con esa promesa te dije adiós Manuel, cuando me acompañaste a la salida de Utiel, para indicarme la dirección y continuar mi largo viaje.
Y ahora me rio yo, de aquellos que dicen que soy de pluma fácil. ¿Quién explica con palabras, lo que sucedió a la vuelta? Aun no me he repuesto, aún no he comenzado a escribir, y compruebo como no soy de pluma ligera, más bien de lágrima fácil, pues el papel, en este caso el teclado, se va humedeciendo solo con empezar a recordarlo.
Gracias Manolo y Mónica, porque el lunes 10 de agosto, supisteis dejar huella en nuestros corazones. Lo sucedido el sábado 15 a la vuelta, pertenece al siguiente capítulo. ¡Que alguien me ayude a escribirlo!
Al llegar a las proximidades de la localidad, le dije a mi mujer que conducía, que entrara en el pueblo. Ella conocía mis intenciones. Deseaba darle una sorpresa a Manolo después de tanto tiempo, nada menos que 27 años sin verle. La incertidumbre me oprimía el pecho, a la vez que me producía ese pequeño pellizco en el estómago.
Paramos en una cafetería, y desde la misma le llamé:
- Manolo, soy yo Antonio Lozano.
- ¡Hombre como te va mi sargento! (fue su respuesta creyendo que me encontraba en Sevilla).
Miré por la ventana del local y le dije:
- Manuel, ¿en Utiel hay una Cooperativa Vinícola?
- Si, ¿Porqué?
- ¿y enfrente una cafetería? Insistí.
- Sí, pero ¿cómo lo sabes?
- Pues te espero aquí con mi mujer, para tomarnos un café y charlar un rato.
- ¡No puede ser! ¡no me digas que estás en Utiel!
- Tu ven a la cafetería a comprobarlo.
Mientras esperaba, conecté el portátil, y me dispuse a contemplar aquellas fotografías de principios de los ochenta, donde aparecía un mocetón alto y delgado, con su galón de cabo en el hombro, y con el loro Chano en el brazo.
Al poco se abrió la puerta, y te vi entrar acompañado de tu pareja Mónica. Esa maravillosa mujer que comparte su vida contigo.
Nos fundimos en un emocionado abrazo, como solo se dan los viejos amigos, y después del saludo inicial, vinieron las presentaciones. Hablamos de mili, de tiempos pasados añorados y nostálgicos, pero también de la actualidad, de tus problemas de salud, pero se con seguridad, que con tu fuerza, lucha y coraje sabes combatir a diario, porque a un viejo artillero como tu, no hay enfermedad ni dolencia que le venza. Te vi con tus pequeñas limitaciones, pero fuerte como un toro, y lo que es más importante repleto de ilusión, con el apoyo físico y moral de tu inseparable compañera Mónica. Comprobé como los ojos te brillaban como a un niño, recordando anécdotas de un tiempo que se fue, pero que sigue intacto en tu mente, y luchas porque no pasen al olvido. Y el motivo es porque para ti, la palabra amistad esconde un significado puro y sagrado, crees en ella ciegamente, a pesar de los palos que la vida te ha dado. Por eso, tus vecinos te quieren (comprobé al salir como todos te saludaban con cariño), y aún hoy después de tantos años, sigues en contacto con tus viejos amigos de aquel IIº Grupo del RACA 14.
Mientras yo te enseñaba fotos de aquella lejana etapa de nuestra vida, tu me mostraba los nombres de aquellos que el fin de semana siguiente, os ibais a reunir muy cerca de allí, para celebrar el “IIIº Encuentro de Antiguos Artilleros”. Te vi feliz, diciéndome los que iban a venir, sus apodos de la mili, quien acudiría solo, y quien con su pareja, y los que por distintos motivos imprevistos, no podrían acercarse. Tu, con esa ilusión por el compañerismo que siempre te acompaña, te habías encargado de organizar la comida, y del alojamiento en el camping, de aquel bonito pueblo muy cerquita de tu localidad llamado Villargordo del Caudiel. Me preguntaste que cuando volvía de mis pequeñas vacaciones, y al decirte que el sábado, me invitaste a que os visitara y compartiéramos juntos aquella comida. Sabías la sorpresa que se llevarían mis queridos artilleros, al verme después de casi tres décadas. Y pensé que al almuerzo no podría asistir, pero ¡cómo puedía a la vuelta, pasar a pocos kilómetros de donde se reunía mi tropa, y no abrazarlos. Te puedo asegurar porque soy observador, que durante nuestra emocionada charla, comprobé varias bonitas miradas de complicidad entre Mónica y tu. Ella te observaba en silencio, sin interrumpirte, cuando le contabas aquellas cosas de la mili, y los recuerdos cuarteleros que aun te quedan de aquella etapa, y en sus ojos aprecié, que al igual que tu, se encontraba emocionada, compartiendo tu alegría. Y tanto mi mujer como la tuya, sonreían cada vez que al dirigirte a mí, empezabas todas las frases con “mi sargento”, como si el tiempo no hubiese transcurrido, como si el reloj se hubiese parado en aquel lejano 1983. Y os volvíais a mirar, como solo los ojos de dos personas plenamente enamoradas, son capaces de mirarse.
Pasaron un par de hora y llegó el momento de la despedida, aún me quedaba la mitad de un viaje de mil cien kilómetros. Nos encontrábamos a la mitad del camino, y la noche se nos echaba encima. Nos abrazamos y te prometí que a la vuelta, aunque no pudiesemos asistir a su comida de Hermandad, haría lo imposible por saludarles a mi paso, y compartir con vosotros aunque solo fuese unos minutos. Con esa promesa te dije adiós Manuel, cuando me acompañaste a la salida de Utiel, para indicarme la dirección y continuar mi largo viaje.
Y ahora me rio yo, de aquellos que dicen que soy de pluma fácil. ¿Quién explica con palabras, lo que sucedió a la vuelta? Aun no me he repuesto, aún no he comenzado a escribir, y compruebo como no soy de pluma ligera, más bien de lágrima fácil, pues el papel, en este caso el teclado, se va humedeciendo solo con empezar a recordarlo.
Gracias Manolo y Mónica, porque el lunes 10 de agosto, supisteis dejar huella en nuestros corazones. Lo sucedido el sábado 15 a la vuelta, pertenece al siguiente capítulo. ¡Que alguien me ayude a escribirlo!
lunes, 10 de agosto de 2009
CRUZ Y ESCUDO DE DISTINCIÓN DE SEVILLA
Por Real Orden de 1 de agosto de 1843 se creó un Escudo de Distinción,
cuyo modelo original no ha llegado hasta nosotros, que han intentado reconstruir.
El Museo del Ejército conserva una Cruz de Sevilla
que responde a la siguiente descripción:
Un círculo central en el que se ve a San Fernando,
a su alrededor y sobre fondo rojo "Patria, Reina y Libertad",
dos cañones se cruzan por detrás, encima el jeroglífico:
"NO-MADEJA-DO",
y debajo una bomba de Artillería, alrededor una Corona de laurel,
por encima una filacteria roja en la que está escrito:
"Defensores de Sevilla".
La cinta es roja y amarilla con la proporción y disposición
de la Bandera Nacional.
domingo, 9 de agosto de 2009
FOTOGRAFIAS PARA EL RECUERDO
A LA NUEVA CAPILLA DEL ACUARTELAMIENTO (1961)
CONVERTIDA POSTERIORMENTE EN AULA DE INFORMÁTICA
Diego de Acuña, Capitán de los Tercios de Flandes
que en estos tiempos a nadie
le da lustro haber nacido
segundón en casa grande;
pero si pregunta alguno,
bueno será contestarle
que, español, a toda vena
amé, reñí, di mi sangre,
pensé poco, recé mucho,
jugué bien, perdí bastante
y, porque esa empresa loca
que nunca debió tentarme,
que, perdiendo ofende a todos,
que, triunfando alcanza a nadie,
no quise salir del mundo
sin poner mi pica en Flandes".
"¡Por España!
y el que quiera defenderla
honrado muera;
y el que traidor la abandone
no encuentre quien le perdone,
ni en Tierra Santa cobijo,
ni una Cruz en sus despojos,
ni la mano de un buen hijo
para cerrarle los ojos".
LA DIFERENCIA ENTRE SARGENTO 1º Y SARGENTO

No recuerdo la fecha, pero podría ser a finales de los ochenta, cuando se recibió la Orden de que el Regimiento tendría que activar las Guardias Especiales. Tampoco recuerdo el motivo exactamente. Siempre cuando había un acontecimiento excepcional, como visita de relevantes personalidades como Jefes de Estado, importantes autoridades políticas o eclesiásticas, u organización de eventos como el Mundial de Fútbol del 82, la Exposición Universal del 92, se reforzaba la seguridad de la ciudad, para garantizar la normalidad. Intentando evitar con ello, la realización de posibles atentados a edificios, fábricas y organismos, como depuradoras de aguas, centrales eléctricas, centros de emisión de Radio o Televisión, etc.
Me dijeron, que como Sargento Primero más antiguo, no me moviera de mi domicilio pues en cualquier momento podría ser llamado para activar el servicio (recuérdese que en aquella época, no existían los móviles). Justo después del almuerzo sonó el teléfono, era mi amigo el Brigada Tomás Navarro, que se encontraba realizando servicio de Oficial de Cuartel.
“Antonio, termina lo que estés haciendo, y vente para la Unidad cagando leche”. Fue su escueto mensaje.
Al momento me presenté al Capitán de Cuartel de aquel día (aun me acuerdo Capitán Salón), quien me entregó un sobre cerrado, y me advirtió que cumpliera todo lo que se me ordenaba en el escrito que había en su interior.
Lo abrí, y entre muchas otras cosas, decía: nombrar ocho artilleros y dos cabos de su unidad, solicitar dos vehículos Land Rover, recoger dos radios AMPRC 77, preparar varios bidones de agua potable, pedir en el almacén cajas de raciones de Previsión, etc. Al papel le acompañaba varios billetes, unas cinco mil pesetas de las de entonces, con la advertencia de que solo se utilizara para imprevistos urgentes, y también venía un plano, con la situación del lugar a vigilar.
Cuando ya lo tuve todo preparado y me disponía a dar novedades al Capitán, observo que en la orden aparece: “Composición de la Guardia: Un Sargento, dos Cabos y ocho Artilleros”.
Me presento al mencionado oficial, y le hago saber, que todo está en orden y que me encuentro dispuesto para emprender la marcha y realizar el servicio. Pero que tenía una pequeña duda, pues en la orden por escrito llegada desde Capitanía General, ponía bien claro, que el Jefe de la Guardia sería un Sargento y yo era Sargento 1º, y así se lo hice saber.
Me miró asombrado y me dijo, ¡qué más da!, todos sois iguales a la hora de hacer servicio. Yo le insistí que aquel angulito que adornaba mis tres galones, me habían costado ocho años, y que un Sargento y un Sargento Primero, eran empleos diferentes.
Me dijo que había prisa y que si tenía alguna queja la realizara una vez concluido el servicio, como así recoge las Ordenanzas. Yo me limité a contestar: “A la orden mi Capitán, con su permiso emprendo la marcha para iniciar el servicio.
Marché a custodiar el Edificio que acoge la emisora de Radio Nacional de España que se encuentra en la carretera Sevilla-Cádiz entre Dos Hermanas y Los Palacios. Dicha emisora se caracteriza por su alto mástil de 244 metros, que se ve desde bastante distancia. Allí nos esperaba un Guarda Jurado, que vio el cielo abierto cuando nos saludó, y su jefe le dijo que se podía marchar a casa. Después de comprobar las instalaciones, hablé con los Cabos y montamos el dispositivo de seguridad, eligiendo el lugar donde se colocarían los centinelas y elaborando el cuadrante de relevos, y los turnos de descanso.
La Guardia transcurrió sin novedad.
Al día siguiente, fui relevado por un compañero, y después de entregarle la documentación y consignas, se hizo cargo de la seguridad del lugar, volviendo con mi tropa al Regimiento.
Lo primero que hice al llegar, fue realizar un “Parte del Servicio”, en que detallé como había transcurrido la guardia, con las pequeñas novedades ocurridas, y haciendo reseñar el dato de que siendo Sargento 1º, había sido nombrado para un servicio, cuya orden de Capitanía General, especificaba claramente, debía ser realizado por un Sargento.
A los cinco minutos me llamó el Comandante II º Jefe del Grupo, y lo primero que me dijo textualmente: - Lozano, ya me tienes cansado, de que cuestiones algunas órdenes, sabiendo que no te asiste la razón.
Yo le contesté: - ¿En que se basa usted para afirmar eso?
- Pues que tienes que reconocer que un sargento 1º, es un sargento antiguo, y la prueba es que realiza los mismos servicios.
¡Me quedé de piedra!, esas palabras me la estaba diciendo “mi Comandante”.
Dolido, le dije que con todo respeto discrepaba con su interpretación.
¿Diría usted que un Subteniente es un Brigada antiguo, porque se relevan en los mismos servicios y cometidos?, ¿piensa que un teniente es un alférez antiguo, porque ambos realizan el mismo servicio de Oficial de Guardia de Prevención?, ¿le preguntamos al Teniente Coronel Jefe del Grupo, si se considera un Comandante antiguo, porque al igual que usted, realiza el servicio de Jefe de Día? Comprobé como la cara se le iba enrojeciendo, y no me gustaba nada, pues le conocía bien, y sabía que no era buena señal. Pero continué.
Si en la orden de la guardia, hubiese aparecido que el jefe fuera un Alférez, ¿se hubieran atrevido a llamar al Teniente más antiguo para realizarla? Y si pusiera que la realizara un Brigada, ¿hubiesen llamado a un Subteniente?
Entonces si la orden recibida especifica claramente, que la guardia la realice un sargento, ¿por qué me nombran a mí para dicho servicio, si yo soy sargento 1º?
Ignoro si lo entendió, pero era una lucha diaria intentar hacer ver a algunos oficiales, que aunque se parezcan en el nombre, Sargento y Sargento Primero son dos empleos diferentes.
En un arranque de ira rompió el parte, sabía que yo llevaba razón, pero le dolía reconocerlo, y en tono airado me ordenó salir del despacho. Yo se lo perdoné, porque siempre le he apreciado, y fue mi primer maestro en el 14. Lo que sí es cierto, es que desde el día siguiente, los Sargentos Primeros fueron excluidos del cuadrante de esta Guardia, apareciendo en ella solo los Sargentos.
Antonio Lozano Herrera
Me dijeron, que como Sargento Primero más antiguo, no me moviera de mi domicilio pues en cualquier momento podría ser llamado para activar el servicio (recuérdese que en aquella época, no existían los móviles). Justo después del almuerzo sonó el teléfono, era mi amigo el Brigada Tomás Navarro, que se encontraba realizando servicio de Oficial de Cuartel.
“Antonio, termina lo que estés haciendo, y vente para la Unidad cagando leche”. Fue su escueto mensaje.
Al momento me presenté al Capitán de Cuartel de aquel día (aun me acuerdo Capitán Salón), quien me entregó un sobre cerrado, y me advirtió que cumpliera todo lo que se me ordenaba en el escrito que había en su interior.
Lo abrí, y entre muchas otras cosas, decía: nombrar ocho artilleros y dos cabos de su unidad, solicitar dos vehículos Land Rover, recoger dos radios AMPRC 77, preparar varios bidones de agua potable, pedir en el almacén cajas de raciones de Previsión, etc. Al papel le acompañaba varios billetes, unas cinco mil pesetas de las de entonces, con la advertencia de que solo se utilizara para imprevistos urgentes, y también venía un plano, con la situación del lugar a vigilar.
Cuando ya lo tuve todo preparado y me disponía a dar novedades al Capitán, observo que en la orden aparece: “Composición de la Guardia: Un Sargento, dos Cabos y ocho Artilleros”.
Me presento al mencionado oficial, y le hago saber, que todo está en orden y que me encuentro dispuesto para emprender la marcha y realizar el servicio. Pero que tenía una pequeña duda, pues en la orden por escrito llegada desde Capitanía General, ponía bien claro, que el Jefe de la Guardia sería un Sargento y yo era Sargento 1º, y así se lo hice saber.
Me miró asombrado y me dijo, ¡qué más da!, todos sois iguales a la hora de hacer servicio. Yo le insistí que aquel angulito que adornaba mis tres galones, me habían costado ocho años, y que un Sargento y un Sargento Primero, eran empleos diferentes.
Me dijo que había prisa y que si tenía alguna queja la realizara una vez concluido el servicio, como así recoge las Ordenanzas. Yo me limité a contestar: “A la orden mi Capitán, con su permiso emprendo la marcha para iniciar el servicio.
Marché a custodiar el Edificio que acoge la emisora de Radio Nacional de España que se encuentra en la carretera Sevilla-Cádiz entre Dos Hermanas y Los Palacios. Dicha emisora se caracteriza por su alto mástil de 244 metros, que se ve desde bastante distancia. Allí nos esperaba un Guarda Jurado, que vio el cielo abierto cuando nos saludó, y su jefe le dijo que se podía marchar a casa. Después de comprobar las instalaciones, hablé con los Cabos y montamos el dispositivo de seguridad, eligiendo el lugar donde se colocarían los centinelas y elaborando el cuadrante de relevos, y los turnos de descanso.
La Guardia transcurrió sin novedad.
Al día siguiente, fui relevado por un compañero, y después de entregarle la documentación y consignas, se hizo cargo de la seguridad del lugar, volviendo con mi tropa al Regimiento.
Lo primero que hice al llegar, fue realizar un “Parte del Servicio”, en que detallé como había transcurrido la guardia, con las pequeñas novedades ocurridas, y haciendo reseñar el dato de que siendo Sargento 1º, había sido nombrado para un servicio, cuya orden de Capitanía General, especificaba claramente, debía ser realizado por un Sargento.
A los cinco minutos me llamó el Comandante II º Jefe del Grupo, y lo primero que me dijo textualmente: - Lozano, ya me tienes cansado, de que cuestiones algunas órdenes, sabiendo que no te asiste la razón.
Yo le contesté: - ¿En que se basa usted para afirmar eso?
- Pues que tienes que reconocer que un sargento 1º, es un sargento antiguo, y la prueba es que realiza los mismos servicios.
¡Me quedé de piedra!, esas palabras me la estaba diciendo “mi Comandante”.
Dolido, le dije que con todo respeto discrepaba con su interpretación.
¿Diría usted que un Subteniente es un Brigada antiguo, porque se relevan en los mismos servicios y cometidos?, ¿piensa que un teniente es un alférez antiguo, porque ambos realizan el mismo servicio de Oficial de Guardia de Prevención?, ¿le preguntamos al Teniente Coronel Jefe del Grupo, si se considera un Comandante antiguo, porque al igual que usted, realiza el servicio de Jefe de Día? Comprobé como la cara se le iba enrojeciendo, y no me gustaba nada, pues le conocía bien, y sabía que no era buena señal. Pero continué.
Si en la orden de la guardia, hubiese aparecido que el jefe fuera un Alférez, ¿se hubieran atrevido a llamar al Teniente más antiguo para realizarla? Y si pusiera que la realizara un Brigada, ¿hubiesen llamado a un Subteniente?
Entonces si la orden recibida especifica claramente, que la guardia la realice un sargento, ¿por qué me nombran a mí para dicho servicio, si yo soy sargento 1º?
Ignoro si lo entendió, pero era una lucha diaria intentar hacer ver a algunos oficiales, que aunque se parezcan en el nombre, Sargento y Sargento Primero son dos empleos diferentes.
En un arranque de ira rompió el parte, sabía que yo llevaba razón, pero le dolía reconocerlo, y en tono airado me ordenó salir del despacho. Yo se lo perdoné, porque siempre le he apreciado, y fue mi primer maestro en el 14. Lo que sí es cierto, es que desde el día siguiente, los Sargentos Primeros fueron excluidos del cuadrante de esta Guardia, apareciendo en ella solo los Sargentos.
Antonio Lozano Herrera
FOTOGRAFIAS VARIADAS DEL RAAA 74
Gracias al mantenimiento de suboficiales y tropa especialistas,
podía presumir de presentar,
este brillante estado de limpieza y orden.
donde realizábamos las prácticas de tiro con armas portátiles.
en un rato de descanso, y preparando unas tapillas para la Unidad.
Fuera del horario laboral ¡por supuesto!
Como casi siempre, mi amigo Mena dirigiendo "la operación".
viernes, 7 de agosto de 2009
ANÉCDOTAS DE UN REGIMIENTO "EL HELICÓPTERO DEL MINISTRO DEL EJÉRCITO"
DESPEGANDO DEL PATIO DEL ACUARTELAMIENTO (1971)
En 1971 recae el mando del Regimiento de Artillería de Campaña nº 14, en el Coronel D. Manuel Esquivias Franco. Su primera toma de contacto la efectua en el Campamento de Cerro Muriano (Córdoba), donde se encontraba la Unidad con motivo de las anuales prácticas de tiro y ejercicios tácticos. Cuando esto ocurre, el material de Regimiento consta de veinticuatro piezas de obuses de 155/23, y cuatro piezas de obuses del 203/25.
Le hace entrega del mando del Regimiento el Teniente Coronel D. Antonio Turmo que lo ostentaba accidentalmente.
Durante cinco años ejerció el Coronel Esquivias el mando del Regimiento. Estableció lo que fue llamado "Día de la Familia", en el que se permitía la visita al acuartelamiento de los familiares de los artilleros. Poco antes de finalizar el mes de octubre, apenas unos días de haberse hecho cargo del Regimiento el Coronel Esquivias, recibió la visita del Ministro del Ejército D. Juan Castañón de Mena. A fin de que el Ministro pudises regresar pronto a Madrid, se tenía previsto que un helicóptero lo recogiera en el propio acuartelamiento.
El Patio de Armas se encontraba rodeado por entonces de un Seto de Tuya, del que se tenía la intención de arrancarlo para despejar su entorno, ya que por su frondosidad servía para el escaqueo de los artilleros más pillos, a la hora de impartir la gimnasia. La desición de arrancar el seto se aceleró tras la visita del Ministro.
Terminada esta llegó para recogerlo el helicóptero, y al ponerse en marcha el motor, y comenzar el despegue, con la turbulencia de la hélice, comenzó a brotar del seto papeles y toda clase de basura, incluidas numerosas ratas que fueron a alojarse en el interior del edificio. la guardia se hallaba formada al mando del teniente Palomar. Vestía el chaquetón "tres cuartos", y casco metálico. El trompeta interpretaba "La Marcha de Infantes", cuando las numerosas piedrecitas que saltaban del seto fueron a impactar sobre los componentes de la guardia, a pesar de todo no alteraron su posición de firmes, aunque si inclinaron levemente la cabeza impidiendo ser objetivos de las piedras. Una de aquellas piedras, se introdujo en la trompeta, y esta siguió emitiendo sonidos extraños. Afortunadamente el Ministro y sus acompañantes ya en el aire, no se dieron cuenta de lo ocurrido. Pero al día siguiente, del Seto de Tuya no quedaba ni rastro.
La celebración religiosa de la Patrona Santa Bárbara se realizó en la Parroquia del Corpus Cristi, presidida por el Capitán General de la Región D. Julio Coloma Gallegos. Tuvo lugar un brillante desfile en el Paseo de la Palmera, por una Batería al mando del capitán Sánchez Tierno, acompañado de los Tenientes Palomar, Ochoa y Díaz. El Porta Estandarte fue el Teniente Santos Imbroda.
jueves, 6 de agosto de 2009
FECHAS PARA RECORDAR
El 1 de junio de 1985, y siendo Coronel del Regimiento D. Juan Galache de Hoyos, se prodeció a la transformación del parsonal y material. Recibiéndose en el mes de septiembre en dos ocasiones diferentes, cuatro obuses del calibre 203/25 procedentes del RACA 17, y otros cuatro del mismo calibre del RACA 11.
A su vez el Regimiento entregó al GACA XXXII de Murcia dieciocho obuses ATP, con sus TOA,s correspondientes, del modelo 548, y seis TOA,s más del modelo 577, así como los correspondientes TOA,s de Mando.
Por esta fecha, ya se había definido meses antes, la estructura de mando de la nueva Región Militar Sur, al haberse creado esta sobre la base de las antiguas 2ª y 9ª Regiones Militares (Sevilla y Granada).
La nueva División creada, tomaría la denominación de División de Infantería Motorizada "Guzmán el Bueno nº2".
Su Cuartel General (CG. DIMT), estaría en Granada; el Núcleo de Tropas Divisonarias (NTD) provisonalmente en Sevilla; el Cuartel General de la Brigada Mecanizada de nueva creación (CG. BRIMZ XXIII) en Cerro Muriano; y los otros dos Cuarteles Generales, el de la Brigada Motorizada XXII (CG. BRIMT XXII) en el Campo de Gibraltar, y el de la XXIII, en el Campamento Álvarez Sotomayor (Almería).
El 11 de febrero de 1985, sobre la organización de la 2ª Región se creó la Unidad de Servicios del Acuartelamiento Daoiz y Velarde, conocido por las siglas USAC.
A su vez el Regimiento entregó al GACA XXXII de Murcia dieciocho obuses ATP, con sus TOA,s correspondientes, del modelo 548, y seis TOA,s más del modelo 577, así como los correspondientes TOA,s de Mando.
Por esta fecha, ya se había definido meses antes, la estructura de mando de la nueva Región Militar Sur, al haberse creado esta sobre la base de las antiguas 2ª y 9ª Regiones Militares (Sevilla y Granada).
La nueva División creada, tomaría la denominación de División de Infantería Motorizada "Guzmán el Bueno nº2".
Su Cuartel General (CG. DIMT), estaría en Granada; el Núcleo de Tropas Divisonarias (NTD) provisonalmente en Sevilla; el Cuartel General de la Brigada Mecanizada de nueva creación (CG. BRIMZ XXIII) en Cerro Muriano; y los otros dos Cuarteles Generales, el de la Brigada Motorizada XXII (CG. BRIMT XXII) en el Campo de Gibraltar, y el de la XXIII, en el Campamento Álvarez Sotomayor (Almería).
El 11 de febrero de 1985, sobre la organización de la 2ª Región se creó la Unidad de Servicios del Acuartelamiento Daoiz y Velarde, conocido por las siglas USAC.
DOLOROSAS FOFOGRAFIAS
que presidía la entrada al Acuartelamiento?
¡por aquello de las cajas fuertes!
Mi querido 2º Escalón, de la Batería de Servicios del IIº Grupo
¿DONDE ESTA LA MEMORIA A LAS PERSONAS?

Inaugurado en 1984 en memoria del maestro ajustador y Brigada D. José Mitge,
siendo Coronel del mismo, D. Manuel García Godoy.
“El rincón de Mitge”, se realizó como recuerdo entrañable al maestro ajustador del mismo nombre, incorporado al Regimiento en 1939. Durante veinte años trabajó de forma encomiable, hasta que en 1959 ingresó en el cuerpo de suboficiales especialistas con la categoría de brigada, haciéndose cargo de los talleres de mantenimiento del regimiento, dedicado por completo a su trabajo, realizando una labor ejemplar. Murió en 1976, sin haber abandonado aquel sencillo rincón del taller.
¡QUE PENA MADRE!, !QUE PENA!
FORMACIONES DE VEHÍCULOS DE RUEDAS Y CADENAS, DENTRO Y FUERA DEL ACUARTELAMIENTO
DONDE ACTUALMENTE ESTA SITUADO EL HOSPITAL MILITAR
miércoles, 5 de agosto de 2009
A MI AMIGO VALERIANO GUERRERO MARTÍN
Acude a nuestro blog, el antiguo artillero Valeriano Guerrero Martín, para recordarme una pequeña anécdota de hace veinticinco años, y que a pesar del tiempo transcurrido no ha olvidado.
Asegura que me encontraba de sargento de semana, cuando en la formación del medio día, comuniqué a la Batería, que se había organizado una marcha nocturna para el IIº Grupo, al mando del capitán Pelegrín.
Todo tendría que estar listo para las seis de la tarde, y aseguré que no se libraría nadie.
Los clásicos listillos, comenzaron a intentar escaquearse, y alegaban motivos para no asistir a la marcha, en aquel momento me puse enérgico y dije ¡¡si voy yo, vais todos¡¡
Ordené que solo permanecieran en el acuartelamiento, el cabo cuartel, el cuartelero, el electricista de servicio, un artillero de transmisiones a cargo de la radio, y enlazado con el jefe de la marcha, para cualquier novedad que pudiese ocurrir, y Valeriano Guerrero como conductor de la furgoneta de Mandos, que era el que transportaba a los oficiales y suboficiales libres de servicio, a sus domicilios en Dos Hermanas.
Cuando nos fuimos todos a la marcha nocturna cargados como burros, el cabo, el electricista y Valeriano, estaban en la cantina. El otro artillero se encontraba en el Land Rover, donde estaba instalada la AMPRC 77, por si había alguna incidencia.
Ya anochecido, sobre las ocho, llega corriendo el compañero de transmisiones, avisando que ha recibido un mensaje por radio del Capitán Pelegrín, solicitando el vehículo Land Rover, para recoger y trasladar a un artillero con un ataque de apendicitis y que él no sabe conducir.
En mi afán porque nadie se librara de la marcha, resulta que nombré a un encargado de la radio, pero no al conductor del vehículo donde se encontraba esta, pensando seguramente que el radiofonista sería conductor, o que el vehículo no tendría necesidad de salir. ¡Quién sabe, después de veinticinco años!
Afortunadamente estaba allí mi amigo Valeriano Guerrero, que sin dudarlo, fue corriendo al Oficial de Guardia, a pedir permiso para salir pitando al volante del vehículo hacia la marcha.
Cuando llegó, recuerda perfectamente al capitán y todos los mandos, que esperaban el Land Rover, para evacuar al enfermo, y se acuerda de mi cara de asombro, porque esperaba que el conductor fuese el de la radio, y de tranquilidad al verlo llegar a él, pues fue cuando recordé que el encargado de la radio no tenía cané de conducir.
Mis palabras según él fueron: "Guerrero, llévalo rápido al hospital, y luego me das novedades". A la vez que suspiraba aliviado.
Asegura que desde aquel día, notó por mi parte un trato más cercano hacia él, seguramente como agradecimiento a su iniciativa, al tomar el vehículo sin esperar orden alguna, y llegar al lugar, asegurando que era el conductor nombrado para dicho servicio, cuando solo el y yo sabíamos que no era así.
Aún recuerda que tanto el Cabo 1º Portillo como yo, teníamos fama cuando entrábamos de Semana, de rectos y estrictos. ¡No sería para tanto!
Desde estas líneas te doy las gracias Valeriano, por refrescarme la memoria, y por sacarme de aquel marrón, que te prometo que no recuerdo, pero que creo a pies juntillas, pues la memoria nunca ha sido mi fuerte. ¡Me han ocurrido tantas cosas, en estos treinta y dos años de servicio! Demostraste con tu acción, tener iniciativa y decisión para resolver, cosa muy importante en un artillero.
Un saludo de tu antiguo Sargento Lozano
Asegura que me encontraba de sargento de semana, cuando en la formación del medio día, comuniqué a la Batería, que se había organizado una marcha nocturna para el IIº Grupo, al mando del capitán Pelegrín.
Todo tendría que estar listo para las seis de la tarde, y aseguré que no se libraría nadie.
Los clásicos listillos, comenzaron a intentar escaquearse, y alegaban motivos para no asistir a la marcha, en aquel momento me puse enérgico y dije ¡¡si voy yo, vais todos¡¡
Ordené que solo permanecieran en el acuartelamiento, el cabo cuartel, el cuartelero, el electricista de servicio, un artillero de transmisiones a cargo de la radio, y enlazado con el jefe de la marcha, para cualquier novedad que pudiese ocurrir, y Valeriano Guerrero como conductor de la furgoneta de Mandos, que era el que transportaba a los oficiales y suboficiales libres de servicio, a sus domicilios en Dos Hermanas.
Cuando nos fuimos todos a la marcha nocturna cargados como burros, el cabo, el electricista y Valeriano, estaban en la cantina. El otro artillero se encontraba en el Land Rover, donde estaba instalada la AMPRC 77, por si había alguna incidencia.
Ya anochecido, sobre las ocho, llega corriendo el compañero de transmisiones, avisando que ha recibido un mensaje por radio del Capitán Pelegrín, solicitando el vehículo Land Rover, para recoger y trasladar a un artillero con un ataque de apendicitis y que él no sabe conducir.
En mi afán porque nadie se librara de la marcha, resulta que nombré a un encargado de la radio, pero no al conductor del vehículo donde se encontraba esta, pensando seguramente que el radiofonista sería conductor, o que el vehículo no tendría necesidad de salir. ¡Quién sabe, después de veinticinco años!
Afortunadamente estaba allí mi amigo Valeriano Guerrero, que sin dudarlo, fue corriendo al Oficial de Guardia, a pedir permiso para salir pitando al volante del vehículo hacia la marcha.
Cuando llegó, recuerda perfectamente al capitán y todos los mandos, que esperaban el Land Rover, para evacuar al enfermo, y se acuerda de mi cara de asombro, porque esperaba que el conductor fuese el de la radio, y de tranquilidad al verlo llegar a él, pues fue cuando recordé que el encargado de la radio no tenía cané de conducir.
Mis palabras según él fueron: "Guerrero, llévalo rápido al hospital, y luego me das novedades". A la vez que suspiraba aliviado.
Asegura que desde aquel día, notó por mi parte un trato más cercano hacia él, seguramente como agradecimiento a su iniciativa, al tomar el vehículo sin esperar orden alguna, y llegar al lugar, asegurando que era el conductor nombrado para dicho servicio, cuando solo el y yo sabíamos que no era así.
Aún recuerda que tanto el Cabo 1º Portillo como yo, teníamos fama cuando entrábamos de Semana, de rectos y estrictos. ¡No sería para tanto!
Desde estas líneas te doy las gracias Valeriano, por refrescarme la memoria, y por sacarme de aquel marrón, que te prometo que no recuerdo, pero que creo a pies juntillas, pues la memoria nunca ha sido mi fuerte. ¡Me han ocurrido tantas cosas, en estos treinta y dos años de servicio! Demostraste con tu acción, tener iniciativa y decisión para resolver, cosa muy importante en un artillero.
Un saludo de tu antiguo Sargento Lozano
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