A todos los artilleros de España
AL LLEGAR AL FINAL DE CADA PÁGINA, PICHA EN "Entradas antíguas", Y SEGUIRAS DISFRUTANDO, DE AQUELLOS LEJANOS RECUERDOS, QUE AUN HOY TE EMOCIONAN. ¡GRACIAS!
Bienvenidos al blog del antiguo Sargento Lozano. Aquel que ingresó en el Ejército, un 15 de abril del 75, voluntario en la Base de Parque y Talleres de Automovilismo de Córdoba, que ascendió a Cabo en dicha Unidad y Especialidad, y a Cabo 1º de Artillería a finales de ese mismo año, siendo destinado al C.I.R 4 de Obejo, hasta su ingreso en la Academia de Suboficiales en septiembre del 76. El mismo, que tres años después, un 6 de agosto del 79, hizo su presentación en el Regimiento de Artillería de Campaña nº14 (porque decían, que era lo más parecido a la Legión), con sus dorados galones de Sargento, junto a otros queridos compañeros de la III Promoción de la A.G.B. de Suboficiales. El que se fue haciendo hombre, y adquiriendo experiencia gracias a su tropa, de la que ha aprendido a lo largo de los 31 años de servicio, mucho de lo que hoy presume de saber.
En un momento de nostalgia, buscando en mi pequeña biblioteca particular, ese querido baúl de los recuerdos, donde tengo a mano, los libros más importantes de mi vida, tomé aquel que con motivo de la festividad de Santa Bárbara de 1981, me regaló la 5ª Batería del IIº Grupo del RACA 14, y dedicado por el Capitán de la misma D. José Luis Palomar Millán.
Su título: SEVILLA Y LA ARTILLERIA, escrito por el entonces coronel D. Enrique de la Vega Viguera. Y me dije: ¡que mejor nombre para este blog, que el de una de las obras más emblemáticas de la literatura militar y sevillana a la vez!.
También guardo como un pequeño tesoro, ese otro libro, escrito por el mismo autor en 1992, titulado "El Regimiento de Artillería de Sevilla" (EL CATORCE). Por ello, el nombre de este blog, es un pequeño homenaje, al tristemente desaparecido Coronel De la Vega, así como a todos los oficiales, suboficiales, pero sobretodo a la tropa, de nuestra artillería, y también ¡como no! a la ciudad de Sevilla, sin olvidar mi querida Córdoba natal.
La finalidad de este blog, es lograr un lugar de encuentro, para todos aquellas personas que hayan tenido un vínculo con la Artillería española, y más concretamente sevillana y cordobesa, a través de los tiempos. Pero también para todos aquellos, que sin ser ni haber sido artilleros, se sientan unidos sentimentalmente a nuestras Fuerzas Armadas.
Aquí tiene sitio, todo aquel que desee contar sus experiencias “cuarteleras”, durante aquella “mili”, que tanto maldecía en su juventud, y que con el paso de los años, comienza a traerles añorados recuerdos.
También tienen cita, todos aquellos que encontraron en el Servicio Militar a buenos amigos, y que desde el día que recibieron “la blanca”, no han vuelto a encontrarse.
No importa el lugar donde te encuentres, lo importante es localizar a ese compañero de fatiga y juerga, del que un día te despediste, sin darle importancia, y ahora después de muchos años, recuerdas los buenos momentos vividos, entre aquellos muros que formaban nuestro Acuartelamiento.
Todos sois bien recibidos, podéis contar anécdotas de los servicios de entonces, de maniobras, y porqué no, con el respeto que siempre caracteriza a un buen artillero, de los mandos con los que compartisteis aquellos inolvidables meses.
Tengo la esperanza, de que no solo la tropa colabore, y de que algún suboficial u oficial se anime también, a dejar su sello en este blog.
Mi intención es centrarme en la Artillería de Sevilla, y más concretamente en el histórico Regimiento de Artillería de Campaña nº 14 ("La legión chica"), como muchos de vosotros la denominábais, y El GAAAL 2, (Unidades que en tiempo ocuparon los terrenos del Acuartelamiento Daoiz y Velarde).
Pero sería injusto olvidar a mi II Grupo del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 74 (El Copero), que desde la disolución del mencionado y mítico RACA 14, ha tomado el relevo artillero en la ciudad, y quisiera dedicarle su merecido espacio, ya que fue testigo de mi despedida, y de mi adiós a numerosos amigos.
También quisiera invitar a colaborar, a todos aquellos componentes de la Agrupación Táctica CORDOBA, con la que compartí siete inolvidables meses allá por 1994 en tierras Balcánicas, y en particular al Grupo de Artillería de Campaña ATP X con sede en Cerro Muriano, herederos del ilustre RACA 42, donde realicé el curso de cabo 1º, y aprendí mis primeros conceptos sobre la Artillería, y que tanto supuso en mi vida profesional y personal. Espero con ilusión vuestros valiosos comentarios. Animo desde este blog, a todo aquel apasionado de la Artillería o del Ejército en general, visite la página web de la Brigada Mecanizada Guzmán el Bueno X, (no tiene desperdicio). ¡Enhorabuena! http://www.ejercito.mde.es/organizacion/brimzx/gaca_x/inicio.htm
Todos estáis invitados a participar, es más, espero con ilusión recibir en mi correo, todas aquellas fotografías o videos relacionados con armamento, personal, acuartelamientos, maniobras, así como comentarios, recuerdos y anécdotas que marcaron vuestra vida (supongo que para bien), aunque reconozco que de todo habrá.
Un saludo para todos aquellos, que en su corazón albergan aún encendida, y a pesar del paso inexorable del tiempo, la llama de la dorada bombeta artillera. Y como dice nuestro himno: "Marchemos siempre unidos".
Para algunos seré su antiguo Sargento y Sargento Primero de la década de los ochenta, para otros su Brigada de los noventa, y para aquellos que compartieron conmigo los últimos siete años de servicio hasta el 2006, seré su Subteniente, pero que no le quepa duda a ninguno, que para todos seré Antonio Lozano, su amigo.
Un abrazo para todos.
"A MI QUERIDO AMIGO CHIRLACHI"
Ayer, a la caída de la tarde y acompañado por su fiel e inseparable “Luna”, saludé a mi amigo Chirlachi (el apodo, se lo colocaron en la Academia Militar allá por el 77).
Caminaba cabizbajo, sus ojos húmedos, delataban una profunda amargura y desolación. Necesitaba desahogarse, y me comentó que estaba hundido, desde que unos médicos con bata blanca y doradas estrellas en el pecho, decidieron que por su estado de salud, no era recomendable que siguiera en activo.
¡Que sabrán esos matasanos!, murmuraba por lo bajo.
Ya le noté algo cambiado, a su regreso de Los Balcanes allá por el 94. Hablaba de honor, de dignidad, de amor al servicio, de compañerismo, términos obsoletos en estos tiempos, y comenzó a sentirse incomprendido.
Así llegó un mal día, y una mezcla de tristeza, confusión, y nostalgia se apoderaron de él. Me dijo que le negaron cursos de perfeccionamiento, porque afirmaban que su sitio no estaba en el campo con la tropa, que a su edad era “carne de oficina”. Después de esto, ya nunca fue el mismo, no levantó cabeza.
Se sintió ignorado y abandonado por sus superiores, lo dijo públicamente, y eso le costó un adiós sin despedida. Tras una vida plenamente dedicada a la milicia, en el 2006 colgó el hábito mimetizado.
Cuando se marchó, las lágrimas le traicionaron, pero como solía inculcar a sus artilleros, lo hizo “con la cabeza alta, sacando pecho, y la conciencia muy tranquila”.
Dice que anda perdido, que no logra encontrarse. Las noches de vigilia son eternas, en ellas sueña despierto, con agotadoras marchas, con amenas teóricas, con brillantes desfiles.
Cada mañana, como un sonámbulo mira las bombetas doradas de su uniforme de gala, acaricia con mimo sus medallas, le da brillo a su viejo sable, y sobretodo recuerda....guardias, maniobras, y a sus queridos soldados, solo le queda eso....¡31 años, de recuerdos!.
Llora a escondidas, y sufre en silencio. Con su espinita clavada, aparenta ser feliz, solo por su familia. Se siente confuso, utilizado, y olvidado.
Desde entonces, para mitigar su ansiedad, para levantar su ánimo, para sentirse útil, se dedica a escribir “Cartas al Director” en algunos Diarios. ¡Suerte amigo Chirlachi!
Carta al compañero desconocido
Antonio Lozano Herrera
EN MEMORIA DEL BRIGADA RAFAEL MACIAS
El Brigada D. Rafael Macías Borras, logró tener a sus órdenes una de las mejores Bandas de Trompetas de nuestro Ejército. Nacido en el sevillano barrio de San Bernardo, ingresó en el Regimiento Montado de Artillería en 1901 con catorce años de edad. Actuaba en numerosos actos oficiales, siendo el principal la Semana Santa, destacando entre sus toques “Retreta y Polca”.
En la Semana Santa de 1929 que coincidía con la inauguración de la Exposición Iberoamericana, llegaron a Sevilla los Reyes, y con ellos la Banda del Regimiento de Húsares de la Princesa. Estos, acompañaban en el desfile procesional a la Hermandad de Las Cigarreras, mientras que la Banda del Tercero Ligero, dirigida por el Brigada Rafael, encabezaba la Cofradía de Montesión. Ambas Bandas se cruzaron en La Campana, donde acababa de actuar la de Madrid. Rafael, con la elegancia que le caracterizaba, se apoyó sobre los estribos de la montura de su caballo, giró su cuerpo hacia atrás, levantó el brazo izquierdo con su clarín bien visible, e inició la marcha de “Los Campanilleros”.
El público entusiasmado aclamaba y aplaudía al Maestro, y la Banda de los Húsares se tuvo que rendir, ante la grandiosidad de los toques de la Banda de nuestro Regimiento. En reconocimiento, el Rey Alfonso XIII, regaló al Brigada, un clarín con su firma y la boquilla de oro.
El gran esfuerzo, y pundonor que ponía en cada actuación, desgarrándose la garganta en cada toque, le hizo caer enfermo de una grave dolencia pulmonar, que le obligó a pasar a retiro en 1931.
Se comenta, que en la Semana Santa de dicho año, no pudo desfilar con la banda, y que el dolor le embargaba al verla por las calles sevillanas, sin el entusiasmo popular de costumbre. Por ello, enfermo, solicitó permiso al Coronel de la Unidad, para que le permitiera mandar aquel día su Banda. Se le autorizó, y el resultado fue apoteósico, volviendo a ser la de siempre. Por eso, D. Rafael Macías tendrá siempre un lugar privilegiado en la historia del Tercero Ligero, antigua denominación del RACA 14.
Esta fotografía del Coro de la Hermandad del Rocío de Sevilla, data del 5 de marzo de 1990, día en el que SS.MM. Los Reyes de España, nos honraron con su presencia, presidiendo el 50 aniversario del RACA 14. También actuaron con nuestro Coro de Artilleros, al mando de nuestro querido Pater Don Constancio, y del por entonces Teniente Ángel Cano Martín. Esta información, me ha facilitado el mencionado oficial, como también me ha dicho, que el Coro no solo actuó ese día; también lo hizo en Capitanía, Ceuta y Granada, con la música de la DIMZ, 2 (Soria 9), al mando del Cap. Abel Moreno. Ángel Cano, me envía un fuerte abrazo para aquellos oficiales, suboficiales, cabos 1º, y su querida tropa, de quienes asegura aprendió mucho.
Gracias amigo Ángel, siempre a tus órdenes.
RACA 14 PATRIMONIO DE SEVILLA
El 31 de diciembre del 95, el Ministerio de Defensa, con el “ordeno y mando” que caracteriza a nuestro colectivo, creyó oportuno el cierre del mítico y legendario Acuartelamiento Daoiz y Velarde. Según él, la modernización del Ejército, así lo exigía. Hoy doce años después, y pese a haber sido parte importante de la historia de la ciudad de Sevilla, permanece en un lamentable e inconcebible estado de abandono. Desde aquel primer día, en que sus inmensos portones echaron el cerrojazo, quedó al alcance de vándalos, chorizos, y okupas, que avasallaron con todo cuanto de valor permanecía en su interior, bancos forjados, artísticas rejas, maderas nobles, antiquísimos paños de azulejos sevillanos, bellos mosaicos de vidrio, y un largo etc. difícil y doloroso de calcular.Puedo asegurar que era hermoso, tanto, que se comentaba que su fin sería adaptarlo a museo, archivo, escuela ecuestre, universidad u organismo oficial, respetando su emblemática fachada, sus calles empedradas, sus misteriosas garitas, sus enormes dormitorios y cocina, con intenso olor a rancho cuartelero, pero sobre todo aquel Patio de Armas, con aroma a naranjos.La realidad es que se muere, que agoniza, que dentro de poco, ya nada quedará de él, solo el recuerdo. Sus terrenos pasarán a albergar, acogedores y modernos apartamentos.Muchas guardias, desfiles, servicios, teóricas, anécdotas, y charlas “cantineras”, alrededor de las croquetas de Nieves y Paco, se esconden entre sus muros. Viernes de solemnes Actos a los Caídos, de eternas formaciones, de incontables firmes, descansos y a cubrirse, de un dos patata y arroz, y de vivas a España.¡Hay mi RACA 14!, Regimiento señero de la historia militar española ¡cómo te añoro!. Cuantos paseos con trinchas, a la luz de la luna, ¡alto quien va, santo y seña!, ¡retretas floreadas!, ¡imaginaria agua!, ¡Batería el Capitán!
El transcurrir inexorable del tiempo, los “cacos”, y la desidia de algunos mandos, han terminado contigo.
Sr. Ministro, cuando dé la orden a excavadoras, picos y palas, estas se pondrán a trabajar a la voz de “de frente paso ligero ¡ar!”, pero no le quepa duda, de que estará acabando con el valioso patrimonio de una “Muy Noble, Leal, Heroica, Invicta y Mariana, ciudad de Sevilla”.
Escrito por el Subteniente Antonio Lozano Herrera, y publicado en el ABC de Sevilla, el 18 de febrero de 2008.
MI HOMENAJE AL CABO LOZANO
En una guerra civil, cuando eres un chiquillo, rara vez te dan la oportunidad de elegir bando. En la mayoría de los casos, depende de la zona en que te sorprenda su inicio, para ser reclutado por rebeldes o leales, monárquicos o republicanos, fachas o rojos. Solo se trata, de una maldita lotería, a la que te obligan a jugar, con la seguridad de que siempre pierdes.
Por ello, ahora que está de actualidad la “Ley de la Memoria Histórica”, con su abanderado al frente, “el abuelo, capitán Lozano", quisiera, aun no siendo presidente, reivindicar mi personal memoria, cuyo protagonista se llamaba también Lozano. Pero este no era oficial, solo alcanzó el modesto empleo de cabo. Con diecisiete años, y sin saber de alzamientos, revoluciones, y cruzadas, se vio con un fusil al hombro, una mochila a la espalda, y un uniforme que nunca había elegido, simplemente fue “el premio o castigo” en ese mencionado y extraño sorteo. No portaba estrellas, unos simples galones rojos adornaban su pecho, distinción por saber leer y escribir. Comprobó con amargura, como en la trinchera opuesta, se encontraban familiares y amigos, sin entender con certeza porqué se disparaban. El cabo Lozano, no murió fusilado, la diosa fortuna así lo quiso.Una vez acabada la contienda fratricida, se casó, y trabajó sin descanso, para educar con dignidad a sus hijos. A estos, les legó un testamento, que no hablaba de vencedores y vencidos, de odios, venganzas, o recelos, muy al contrario, su mensaje siempre fue de tolerancia, respeto, y paz. ¡GRACIAS PAPÁ!
A LA MEMORIA,
DE UN AMIGO Y COMPAÑERO
El miércoles 26 te dije adiós Paquito. La muerte, no ha querido esperar a la vejez para llevarte. Cuando todo te sonreía, cuando los amigos te admiraban por tu nobleza, y la juventud te acompañaba, en plena primavera de la vida, y en acto de servicio, la carretera, esa maldita y traicionera carretera, a la que tantas veces le habías plantado cara, ha decidido alejarte de nosotros.
No te fuiste acompañado de la soledad, sino de todo un pueblo lebrijano, que junto a tus amigos de Unidad (RAAA 74), se unieron para date el último adiós.
Te has marchado, como solo lo hacen los héroes, con la bandera de España cubriendo tu féretro, y las salvas de honor, disparada por tus compañeros, que a la vez que apretaban el gatillo con un nudo en la garganta, eran incapaces de controlar las lágrimas.
Estoy seguro que nos vistes, y te fuiste con la satisfacción, de haber dejado una huella imborrable, en el corazón de los que allí, llorábamos tu ausencia.
Erais una autentica piña, un equipo al que durante años, he tenido la suerte de pertenecer. A mi lado, se encuentra mi hijo, sí, tu querido amigo Rafael, que llora sin consuelo como un chiquillo, tu desdichada muerte. Paradojas de la vida, cuando se disponía a divertirse en la feria, cuando pensaba que quizás, podía encontrarse con su amigo Paquito Hidalgo en alguna caseta, para charlar y reíros, como hacíais a menudo, le llegó el golpe. Te puedo asegurar que está hundido, porque ha perdido a esa persona entrañable, con la que ha disfrutado, en numerosas maniobras, compartiendo trabajo, comida, y ocio. Además, de muchas horas, al volante del mismo camión.
Recuerdo esos días en Galicia, recogiendo chapapote, al igual que aquellas clases del curso de cabo, momentos que me sirvieron, para poder disfrutar de tu compañía. Tu sonrisa me acompañará siempre, esa que te caracterizaba, porque casi a todo sabias darle, su toque de humor, ¡bien sabias tu, que esta vida, solo es una broma! Aunque en ocasiones, una broma pesada. Agradezco tus llamadas y visitas, interesándote por mi salud, desbordaba humanidad como pocos. Guardaré siempre tu número en mi móvil, para llamarte al Cielo, cuando necesite una sonrisa. Y recuerda ese Himno que hemos cantado juntos, en infinitas ocasiones ¡LA MUERTE, NO ES EL FINAL!
Abril de 2006
Antonio Lozano Herrera
Subteniente de Artillería
AL CANTAUTOR SEVILLANO FERNANDO CASTRO
Muchas han sido las ocasiones que me he preguntado ¡qué habrá sido de aquel bohemio y soñador!. ¡Éramos tantos, los que solo veíamos en ti, a un loco lunático, lleno de inalcanzables proyectos, pero con una sonrisa infantil, hasta en los momentos más difíciles!.
Yo sé, que en el fondo sufrías al verte incomprendido, porque eras diferente; tu soñabas despierto, mientras nosotros intentábamos vivir dormidos. Hablabas rápido, porque tus ideas, eran más veloces que tu voz. Mirabas con valentía e ilusión al futuro, sin resignarte a compartir la monotonía diaria. Vivías y disfrutabas nuestra profesión militar, con la savia que tu abuelo materno te inyectó en las venas.
Como buen artillero, siempre al pie del cañón, pero lo tuyo no era el ejército ¡aunque lo amabas!. Habías nacido para la música, y te marchaste a otra Unidad, para cambiar las ráfagas de fúsil, por el redoble de un tambor en la Banda de Música del antiguo “Soria 9”.
Con tu ausencia, muchos de los que te ignorábamos, y sonreíamos cuando dejabas volar la imaginación ¡y doy fe de que volaba alta!, nos dimos cuenta, del gran hueco humano que dejaste.
Coincidimos en algunos desfiles, todos marchábamos con la marcialidad que el ritmo de tu tambor nos marcaba. Nos saludábamos, y me comentabas con un brillo especial en los ojos, lo bonito que te iba la vida. Más tarde supe que tu talento ha dejado huella en bares y pubs de Sevilla, luchando por alcanzar aquellos sueños, que solo tu sabías que se cumplirían. ¡No seré yo, el que me suba al carro de los pitonisos, alegando que me lo imaginaba!. En ésta egoísta sociedad, donde a los soñadores se les denomina simples ilusos, son muy pocos los que consiguen tocar el cielo, antes de ser marcados con el maldito sello de la locura.
Te ha llegado el éxito y la fama, gracias a tu voz y a ese “pianito flamenco”, cuyas teclas acaricias con mimo. Por eso te felicito Fernando, con la certeza de que si en los futuros conciertos, te dejas acompañar por tu Virgen de la Paz, y tu madre África, la musa que te inspira desde donde bailan los gitanos, el triunfo no se te escapa.
Subteniente de Artillería
Antonio Lozano Herrera
A mis amigos y compañeros en Kosovo
30 de marzo de 2009
A MIS VIEJOS COMPAÑEROS EN KOSOVO
Hoy muy temprano, antes de que el sol se levantara, me he encontrado con mi amigo Chirlachi. Como cada mañana había sacado su perro a pasear. Cuando lo miro, me siento triste, porque pienso en el cambio que ha dado su vida. Hasta hace poco, a esta hora, ya se encontraba con su Batería, en ropa de gimnasia, a la cabeza de sus artilleros, corriendo por esos campos repletos de naranjos, que rodean El Copero.
Me ha dicho, que esta noche apenas ha dormido, desde que ayer, le llegara un correo desde Kosovo, de uno de sus artilleros más queridos. Se le nota emocionado, y me comenta lo que daría por estar allí, por volver a pasar hambre, frío, pero con la satisfacción de hacer algo util, de ayudar al necesitado, con el orgullo de saber que está junto a sus viejos soldados, trabajando otra vez codo con codo, y realizando una misión importante. Volver a sentir, aquella grata sensación, que sintió en Bosnia hace ya ¡tantos años!.
Me ha dicho, que se ha enterado que mi blog es leído por sus artilleros en Kosovo, y me ha pedido el favor de que desde este, les agradezca a todos, que aún se acuerden de el.
Por eso desde aquí, y en nombre de mi amigo Chirlachi, les envio un fuerte abrazo a todos los componentes del RAAA 74, y demás unidades, desplazados en Kosovo. Les deseo toda la suerte del mundo, para que realicen la misión encomendada, con la profesionalidad que les caracteriza. Vuestro amigo y compañero Chirlachi, sabe que sois los mejores, y vuestros mandos estarán orgullosos de vosotros como el lo está, con la certeza de que dejaréis el nombre de ESPAÑA, en lo más alto.
Un fuerte abrazo de vuestro amigo artillero.
Correo recibido por Chirlachi, y que me ha pedido que redacte en mi blog, como muestra de agradecimiento.
Querido Subteniente, por casualidad he encontrado el blog "Sevilla y la Artillería" en Internet. Me ha hecho recordar viejos y buenos momentos con algunos compañeros, aunque muchos seguimos en el mismo lugar donde usted nos dejo. A día de hoy, gran parte de esa Batería que mandaba en el RAAA 74 ( la 1ª Bía), se encuentra desplegada en Misión de Paz en Kosovo , dado que en el Grupo, siempre ha sido la primera en destacarse en todo lo que hace, como usted inculcó en su día, haciéndolo con orgullo y sacrificio. Con esto, solo quiero que sepa, que siempre tendrá a sus subordinados y amigos, para lo que le haga falta. Como usted decía "la Sección Legionaria" tanto de reclutas como de profesionales, son raíces para forjar buenas personas y militares, de aquellos que ostentamos el lujo de pertenecer a éste arma, como es la Artillería. ¡Me alegra tanto poder contactar con usted!, pues no sabía nada desde aquel fatídico día, del sepelio de nuestro compañero y muy admirado amigo Paco. Espero seguir leyendo en este blog, cosas como las que he podido leer, y enorgullecerme de seguir perteneciendo al mismo arma.
Un cordial saludo y abrazo desde Kosovo: L. M. G. R. (Cabo de la 5ª Bía del GAAAM II/74 ).
- Llevas razón amigo Chirlachi, debe ser dificil conciliar el sueño, después de leer tan entrañable carta.
Nuestro querido antiguo comandante Barón Rojas-Marcos, me envía esta valiosa fotografía, en la que se aprecia la banda de música del 3º Ligero (posterior Rgto. 14), convertida en murga (posiblemente en las fiestas en commemoración de Santa Bárbara en 1928).
En el centro de la foto se observa al Coronel Ayensa con el bastón de mando; a la derecha, sentado en el extremo del carro de raciones, el Tte. Juan Pedro Cortés Mateo, que sería en el año 1959 Coronel del Regimiento, a la izquierda, de pie, el Tte. Fernando Barón y Mora-Figueroa.
Y como suele decir cuando envía alguna foto, “el que no vea bien, que le mata la lupa”.
Gracias mi comandante ¡qué sería de este blog, sin su constante participación!
Un abrazo.
Dadme dos líneas escritas a puño y letra por el hombre más honrado, y encontraré en ellas motivo para hacerlo encarcelar.
Henry David Thoreau (1817-1862) Escritor, poeta y pensador.
Fotografía enviada por mi antiguo artillero Manuel Bori Fabra, recordandome aquella Guardía Especial del 27 de febrero del 80 (víspera de las votaciones para la Autonomía de Andalucía), en los deposítos de la depuradora de aguas del Aljarafe, en la localidad sevillana de Olivares.
Mi querido Land Rover, ¡cuantas "vueltas" dimos aquel día juntos!
Fotografía enviada por nuestro antiguo comandante Barón Rojas-Marcos, en la que se aprecia junto a sus cuatro hijos varones Marcos, Rafael, Fernando, y Gonzalo.
Se trata de una celebración de la Concesión de la Laureada Colectiva a la 4ª Batería en el RAAA 74, cuando se encontraba al mando del Regimiento, el Coronel don Juan Esteban Berasategui. Previo permiso del Jefe de la Unidad, llevó a sus hijos a dicho acto, ya que el Regimiento artillero de El Copero, recogió el historial de nuestro desaparecido RACA 14.
El mencionado Coronel, ofreció a sus hijos el honor de portar la corona de laurel, como homenaje a los Caídos, ante el monumento erigido a estos.
Me comenta que después de ese año, la autoridad (?) que fuera, o el Coronel correspondiente que aspiraría a más, decidieron que hay que olvidar, aquello tan poco patriótico de una guerra, así como las gestas de los combatientes, incluso la de aquellos que motivaron tan alta Condecoración. Desde entonces, no se ha vuelto a celebrar.
Esto sucedió cuando el Coronel Esteban fue sustituido en el mando del Regimiento, por su ascenso a General, pasando a mandar, las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra.
Gracias mi Comandante, por sus aportaciones en forma de fotografías y comentarios a este blog.
PD. Para aquellos que no lo sepan, aunque este que escribe siga llamando Comandante a D. Fernando Barón Rojas-Marcos, pasó a la reserva, y posteriormente a retirado, con el empleo de Coronel. Pero para mí siempre será, mi querido y admirado Comandante de finales de los setenta, al igual que yo para él, su Sargento Lozano de aquella lejana y recordada época.
Sigo pensando que soy un nostálgico empedernido, que me emociono fácilmente, pero no me arrepiento, las lágrimas están para que corran por nuestro rostro, y no para tragárnosla aparentando con ello ser más hombre.
Hoy me he sentido afortunado, gracias amigo, compañero y profesor Antonio Sosa Benítez, por tu comentario en nuestro blog artillero, en el apartado que un día te dediqué, pues ha sido el mejor regalo que sus majestades los Reyes Magos, me podían dejar este año.
Te podría haber contestado con otro comentario, pero tú te mereces un capítulo entero maestro. No tienes nada que agradecerme, muy al contrario, somos aquellos que tanto aprendimos de ti, de tu enorme corazón, de tu compañerismo, y de ese humor que siempre te acompañaba, los que tenemos que sentirnos agradecidos, por contar con tu valiosa e impagable amistad.
Si hay algo bonito en esta vida, es sentirse orgulloso de algunos amigos. Y ese es mi caso contigo. El hecho de que tu afirmes públicamente que me consideras amigo, ya es para mí todo un honor querido Antonio.
Te aseguro, que lo que escribí referente a ti, lo hice con el alma, con el corazón, y después de publicarlo, sentí un vacío, por no poder haber encontrado las palabras adecuadas para definirte. ¡Pero es tan difícil, explicar quién es en realidad, D. Antonio Sosa Benítez!
Para los que no te conocen, que no saben lo que se han perdido, les diré que eres toda una institución dentro del RACA 14, y sin necesidad de lucir las bombetas artilleras, has demostrado durante tu época en activo, y seguro que aun lo sientes, que eres más artillero que muchos que presumimos a diario de serlo.
Aquel II Grupo del 14 artillero, como bien dices, era una piña, un equipo de personas y material, verdaderos profesionales de la milicia, donde cada uno sabía su sitio. Éramos una máquina perfectamente engranada, para funcionar a la perfección, como así lo demostramos en numerosas salidas a maniobras, por muchos campos de ESPAÑA. Y eso en gran parte te lo debemos a ti, a tu trabajo, a tus ánimos. Eras un maestro desmontando y engrasando cierres de pieza, además de fusiles, lanzagranadas, ametralladoras, no había armamento que se te resistiera. Siempre me pregunté, como nunca te sobraban tuercas y tornillos, a la hora de volverlos a montar. Recuerdo cuando homogeneizábamos los goniómetros, los ratos con mis compañeros antiguos de los que siempre he aprendido, como Francisco Caballero, Javier Romero Peña, Diego Díaz, Damas, Navarro, Solís, y tantos otros.
Como bien dices, existían aquellos mandos, que hacían posible que el Grupo llegara a ser lo que fue. Algunos no dudan en dar la cara, y aportar datos y anécdotas para engrandecer este blog, otros por desgracia, y cuya actitud respeto, aunque no comparto, optan por permanecer en el anonimato, aun a pesar de insistirles, para que comenten y aporten datos, manteniéndose al margen, a pesar de lo mucho que con sus conocimientos y vivencias, podrían ofrecer a este blog.
Es cierto que vivimos muchas satisfacciones, y en nuestra mente existen innumerables historias para contar. ¡Qué gran razón tienes, cuando aseguras que fue una suerte contar con el Comandante Barón (hoy coronel retirado), pues con el paso de los años, se da uno cuenta de la huella que dejan algunas personas, aunque el tiempo compartido con él, fuese solo de cuatro años. Ha demostrado que sigue siendo un señor, tanto en sus comentarios públicos, como en los correos privados que de él recibo. ¡Y pensar que cuando se acercaba por los hangares, siendo yo un sargento novatillo, me echaba a temblar! Lo recuerdo con sus pantalones de paseo, su chupita de faena color garbanzo, y su gorro cuartelero, llamado de barco. Por descontado que era, el que más sabía de artillería del Regimiento, pero como digo siempre, la vida no es justa, y la prueba es que hubiese sido un gran General. ¡Cosas de política!
Bueno Antonio, ahora voy a dirigirme directamente a ti, para decirte que aunque te encuentres mal, aunque estés enganchado a una máquina que te hace funcionar, cuando siempre has sido tú, el que las has hecho funcionar a ellas, cuando no te encuentras bien emocionalmente, es cuando quiero ver aquel brigada que conocí en el 79, aquel compañero que me insuflaba ánimo, confianza, y amor por el trabajo. El que me enseñó a luchar, a reír, a saborear la verdadera amistad y compañerismo. Quiero recordar a aquel amigo que con sus chistes, bromas y coplas, mantenía unido a todo un Grupo de Artillería, además de hacernos más amenas las tertulias, en las frías noches de maniobras o instrucción nocturna.
Por supuesto que Santa Bárbara te ayudará a encontrar ese riñón que necesitas, ¿cómo se iba a olvidar de ti, aquella que siempre ha estado a tu lado durante tantos años, la que ha escuchado tus rezos cada 4 de diciembre, nuestra excelsa Patrona? Siempre estará contigo, muy cerca de ti dándote amparo, y doy por hecho que la recuperación será pronta.
Y volverás a reír, y a contagiarnos con tu ilusión por la vida. No te quepa duda, que en cuanto pueda, te busco para darte ese abrazo que tanto anhelo. ¡Ánimo campeón!
Gracias maestro, ¡que orgulloso me siento de tenerte como amigo!.
PD. A los posibles altos mandos que puedan leer este blog, les diré, que el Ejército, la Artillería, y el Regimiento de Artillería de Campaña nº 14, tienen una gran deuda contigo. Por ello, acogiéndome a nuestra particular “Memoria Histórica Militar”, sigo solicitando, que se le imponga tu nombre, a alguna calle, plazoleta, taller, o edificio de El Copero. Espero que muchos de los que te conocen, y sabedores de tu gran labor, se hagan eco de mi petición.
A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR
Este y mi lema y el juramento que un día realicé, en mi Academia de Suboficiales leridana, promesa que llevaré a la práctica, por mucho que a algunos nacionalistas e independentistas, definan la frase como agresiva y provocadora”.
El lema solo molesta, a quien permanentemente va acompañado por el odio, el recelo, el desprecio, y la fobia a la palabra ESPAÑA. Aquellos que saben, que no se trata solo de una frase, o simple leyenda. «A España servir hasta morir» es una vocación, y un juramento o promesa inalterable, que nunca será arrancado, del corazón y el espíritu de nuestros militares.
"Fotografía: Copyright Portal ASASVE"
Imagen de una vieja taberna, parecida a la de mi "amigo" el camarero pesado
Es costumbre en la opinión popular, pensar que el objetivo de todo militar debe ser el ascenso. En pocas profesiones, salvo en grandes empresas y a cambio de una competitividad agresiva, se da tanta importancia a ir acumulando galones y estrellas, como en el caso de los que visten de caqui. Son muchas las veces que me acuerdo de mi padre, un hombre conformista que empezó como administrativo en una conocida bodega cordobesa, y se jubiló de administrativo, sin que nadie a lo largo de su vida, le preguntara si había ascendido o no. Nunca se sintió frustrado, por acabar su vida laboral, con la misma categoría profesional que la empezó.
Este preámbulo, viene a colación de una anécdota, que me sucedió allá por principios de los ochenta, y que duró hasta bien entrado los noventas, cuando la paciencia alcanzó su límite, y tuve que colocar en su lugar a cierto personaje.
Recuerdo que cuando al salir de sargento en el 79, con apenas 21 años, cada ocasión que teníamos mi esposa y yo, la aprovechábamos para visitar a la familia desplazándonos desde Sevilla a Córdoba en tren, ya que por aquel entonces aun no tenía coche, ni poder adquisitivo para comprarlo.
Durante esos días de permiso o fin de semana, solía esperar a mi padre, a que llegara del trabajo en el autobús de las catorce quince, en un bar próximo a su domicilio, para tomar una caña de cerveza antes de comer.
El camarero (omito el nombre por respeto, y porque ya falleció hace algunos años), cada vez que me veía, solía preguntarme con cierto toque de ironía y cachondeíto delante de la clientela, si había ascendido ya, cuando apenas si llevaba dos años de sargento. Yo le contestaba que no, que la cosa no era tan fácil, y que tampoco me obsesionaba el ascenso, cuando lo que primaba, era mi destino en el RACA 14, y mi familia.
Pasaron los años, y cada vez que iba a dicho bar, me hacía la misma pregunta, hasta que un día de julio del 87, le dije que ya era sargento 1º, su contestación fue: ¡Ocho años para eso! Yo guardé silencio.
Más tarde en el 92, a una de sus idénticas preguntas, le contesté que ya era brigada, y me contestó, que con mi edad los había ya comandantes. Yo seguía guardando silencio.
Marché a Bosnia en el 94, y a la vuelta, me atacó con la misma interrogante: ¿Qué eres ya Lozano? ¿Ya serás capitán? ¿No?
Yo le dije, que seguía siendo brigada, a lo que delante de mi padre me contestó: ¿Ni por méritos de “guerra” asciendes? ¡Ya debes de ser torpe!
En aquel momento, y con algunos tertulianos pendientes de nuestra conversación, le dije algo así:
Mira chaval (a pesar de que pasaba de los cincuenta, y peinaba canas, además de una prominente calva), ya me tienes un porquito "jarto". Cuando te conocí, yo era casi un niño, me fui voluntario al Servicio Militar de Recluta, juré Bandera y fui Soldado, luego ascendí a Cabo, más tarde a Cabo 1º (¡de los de entonces!), ingresé en la Academia de Suboficiales, y después de tres años de duras prácticas e intensos estudios, y sin que nadie me regalara nada, conseguí mis galones de Sargento, luego con la experiencia ascendí a Sargento 1º, y posteriormente a Brigada, y acabo de volver después de siete meses, de la guerra de los Balcanes de Casco Azul, intentando llevar la paz a un pueblo que sufre, y realizando labores de Ayuda Humanitaria a los necesitados, niños, mujeres, y ancianos.
Tu sin embargo, cuando te conocí hace casi treinta años, despachaba vino y cerveza, desde detrás de la misma vieja barra donde la sirves ahora. Vestías el mismo sucio delantal, barrías el local, con parecida escoba a la que lo haces en la actualidad, con la diferencia, que mientras yo instruyo diariamente a cuarenta hombres, que trabajan con ilusión, y me hacen sentir realizado, tú tienes que aguantar cada noche a cuarenta borrachos, hasta que te marchas a casa malhumorado, y creo que no muy satisfecho.
Pero a pesar de todo, siempre te he respetado, no poniendo nunca en duda tu capacidad e inteligencia, y suponiendo que si no prosperabas, no era por motivos de torpeza, ni porque fueses un inútil, sino porque era lo mejor y más cómodo para ti y tu familia. Nunca te he preguntado, porqué a pesar de los años, no has llegado a jefe, ni siquiera a encargado, ni porqué no eras capaz de poner un negocio propio, o porqué seguías limpiando mesas día tras día, mes tras mes, año tras año.
Así que ya sabes, si quieres saber lo que soy, y para que no tengas que seguir preguntando cuantas estrellas llevo, te diré que soy militar y punto. ¡Te queda claro!
Creo que ese día, mi padre se sintió orgulloso de mí, y me gané el respeto de algunos clientes y vecinos. Nunca más se le oyó preguntar a aquel camarero de tasca, por mi posible ascenso.
Anécdotas tarbernarias y cuarteleras
Subteniente de Artillería
Antonio Lozano Herrera
Mi amigo Ricardo Carpio Verdú, junto a su antiguo sargento Lozano del RACA 14
¡treinta años después! (30-12-2009)
Esta mañana (día 30 de diciembre), quedé con mi gran amigo y antiguo artillero del 79 (casi ná) Ricardo Carpio Verdú. Hemos vuelto a vernos después de un tiempo, porque me apetece hablar con personas educadas, esas que saben escuchar, y porque tenía que devolverle aquellas nostálgicas fotografías, que me entregó hace tiempo, junto a su Cartilla de Licenciamiento (la famosa blanca), y que colgué en el blog. Gracias Ricardo, porque me has demostrado, que los amigos son aquellos que comparten tus problemas, ¡y como comentamos! los que están a tu lado cuando los necesitas, y no cuando pagas una ronda en cualquier taberna. Te puedo asegurar, que ha sido un día especial, yo te he enseñado algunos lugares de nuestro pueblo, y algunas anécdotas de él que desconocías, y tú me has demostrado, que la vida merece la pena vivirla, a pesar de lo injustamente que veces nos trata. ¡Y tu mejor que nadie, tienes la experiencia, y puedes hablar en primera persona, de lo que es luchar y plantarle cara, a esta extraña existencia. También aprovecho para decirte Rocío, aunque no te conozca personalmente, que me perdones por robarte a tu marido gran parte del día, pero es que personas como mi antiguo artillero Carpio quedan pocos. Gracias Ricardo, porque durante muchas horas, me has transportado al pasado, llevándome a ese RACA 14 de 1979, que tanto añoro, y que lentamente veo morir.
Luego, y tras despedirnos, caminaba solitario, y al pasar junto a un edificio, he recordado que en cierta ocasión, mi antiguo Comandante Barón, me aseguró que allí vivía uno de sus hijos. Y me he dicho, ¿por qué no conocerlo y saludarlo?
Cuando estaba buscando su nombre en los buzones, entró un joven con algunos pequeños, y le pregunté si conocía algún vecino que se llamara Barón. Algo sorprendido, me dijo que él era Marcos Barón, y al momento me reconoció. Supo que era yo, el antiguo sargento de su padre, el autor del blog “Sevilla y la Artillería”, y me atendió de forma exquisita. Como soy de lágrima fácil, me emocioné, y solo acerté a decirle, que debía sentirse muy orgulloso de su padre, pues pocas personas durante toda mi vida militar, habían dejado mayor huella en mí, que mi antiguo Comandante D. Fernando Barón Rojas-Marcos, de finales de los setenta. Fueron escasos los minutos así como las palabras que intercambiamos, pero las suficientes para comprobar, que la educación, la clase, y el respeto se transmite de padres a hijos, y me marché sabedor de haber tenido el honor, de estrechar la mano de un caballero, hijo de un excelente artillero, y nieto de un ilustre laureado.
Luego llegué a casa, mi pobre perrita había estado sola todo el día, y necesitaba salir para hacer sus “cosillas”. La llevé al parque, y a la vuelta, me dispuse a dar un paseo por el pueblo. Ya estaba anocheciendo, y al pasar junto a una cafetería, observo como sale de ella una persona conocida. Sé que podía haberme cruzado con él, sin necesidad de abrir la boca. Incluso puede que no fuera el momento, pero un impulso de nostalgia, y de inolvidables recuerdos de un tiempo que compartimos, me animó a saludarlo. Además mi padre siempre decía que el saludo no se le debe negar a nadie, y menos sin motivos, aunque después de hacerlo, aun me pregunto, ¿porqué leche, le sigo haciendo tanto caso, a los consejos de mi padre?
- ¡A sus órdenes mi General!, ¡felices fiestas!
Se me queda mirando, y sin reconocerme ni acertar a decir mi nombre, algo desconcertado me contesta: ¡hola, que tal!
- Pues mire regular.
Apenas pude pronunciar alguna palabra más, cuando solo se le ocurre decirme: “vale, sigue paseando”. Ni como te va la vida, ni donde estas destinado, ni dónde vives, ni que tal la familia, ni pregunta alguna profesional ni personal, que mostrara interés alguna hacia mi persona.
- ¡No mi general! Ese hombre que se le acercó, no iba a pedirle limosna, ni siquiera a desahogarse con usted, aunque bien que lo necesita. Ese hombre, iba a desearle una feliz Navidad, junto a toda su familia, y a decirle, que se sentía orgulloso, de haber servido a sus órdenes, hace ya muchos años, cuando usted apenas era un joven oficial superior.
¡”Vale, sigue paseando”!, ¿a mí?, ¿porqué? ¿Porque llevo una coleta y un pendiente en la oreja?, ¿Porqué visto una camiseta gastada, en la que pone “GSTAAD” mighty gstaad chateau-d´oex, switzerland 1975, ¡Que no sé, ni qué coño significa!, y no un chaquetón de marca como usted? O ¿porque a pesar de sentirme más militar que muchos que presumen de estrellas, no pasé de ser un modesto suboficial, de academia pero chusquero y a mucha honra, y no uso su estilo de ropa, ni domino idiomas como usted, aunque a patriotismo y compañerismo, no haya quien me gane?
También pudiera ser que fuera, porque en lugar de ir con mi esposa, iba tirando de una correa que llevaba una perrita al final.
Mire mi general, seguramente mientras enfilaba el camino a su casa, se preguntaría quién demonios era, ese personaje que se atrevió a saludarle. Ese de la camiseta raída, sin paraguas bajo la lluvia, de larga melena blanca y encoletada, con aire desaliñado, y arete dorado en el lóbulo de la oreja.
¡Yo se lo voy a explicar! Era el mismo que en el 94, le cubría las espaldas, en muchas de sus salidas por las siniestras calles de Mostar. Aquel Brigada que se apuntaba voluntario, para cada misión fuera del Destacamento, aun sabedor del riesgo que corría. El que siempre se ha sentido orgulloso, de vestir igual uniforme que usted (aunque con alguna estrella menos). El mismo que por su comportamiento, recibió la Medalla de la ONU, y a su regreso a España la Cruz Militar con carácter extraordinario, por su labor en Bosnia-Herzegovina. El que adorna una de las salas de su casa, con la Cruz, Encomienda, y Placa, de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
¡No mi general!, con todo el respeto que como superior me merece, no se le puede decir a un compañero en fechas tan señaladas, y cuando le está intentando contar sus angustiosos problemas, “¡Vale sigue paseando”! Ante la duda, es preferible preguntar si la memoria nos falla ¿quién eres?, ¡Cuánto has cambiado!, a darle la espalda, animándole a proseguir su camino. Le repito, que aunque no me haya reconocido, no soy un pordiosero o vagabundo, con todo el respeto que los “sin techo” me merecen. Soy el brigada que en marzo del 94, me embarqué en aquella arriesgada aventura con la Agrupación Táctica Córdoba, rumbo a la antigua Yugoslavia. El que durante siete meses, compartió preocupaciones, además de comida, y muchas horas de trabajo con usted. Se ve que los años, a algunos nos ha tratado peor, dejándonos más cicatrices y huellas físicas y psíquicas.
No le guardo rencor, ¡quién sabe, si yo hubiese actuado igual siendo general! Ya se sabe, cada uno pertenece a una clase y círculo social diferente. También pudiera ser, que me pillase “bajo de defensas” y algo susceptible, esclavo de estos malditos bajones anímicos que me persiguen, y mi mente haya magnificado el encuentro. Por eso mi interés con estas letras, es tan solo refrescarle la memoria, por si al llegar a su domicilio, aun seguía preguntándose, quien leche era aquel individuo, que tuvo la osadía y el atrevimiento de estrecharle la mano, y desearle feliz Navidad.
Pero no se preocupe mi general, a pesar de todo, y como buen militar ¡seguiré estando a sus órdenes, y orgulloso de haber compartido, una importante etapa de mi vida con usted!
¡Feliz Navidad, y un dichoso 2010 mi general!
Subteniente de Artillería
Antonio Lozano Herrera
Imágenes de Cascos Azules de la Agrupación Córdoba,
patrullando por la ciudad de Mostar (Bosnia 1994)

Esta foto la he colocado porque me gusta.
Fuego y música, guerra y paz.
Diferentes vistas de la Sala de Honor
CARTA PUBLICADA HOY DIA 8 DE DICIEMBRE, EN EL CORREO DE ANDALUCIA (DÍA DE NUESTRA SEÑORA PURÍSIMA E INMACULADA CONCEPCIÓN, PATRONA DEL ARMA DE INFANTERIA). ESCRITA POR EL AUTOR DE ESTE BLOG.
Las Fuerzas Armadas están al servicio del pueblo, y por ende, del Gobierno democráticamente elegido, que representa a este. Pero cuando es el mismo Ejecutivo, el que utiliza a sus ejércitos, para ocultar errores ante los ciudadanos, poniendo en tela de juicio, la encomiable labor desarrollada por sus militares, no cabe silencio disciplinario que valga.
No se puede ridiculizar a unos hombres, perteneciente al Equipo Operativo de Guerra Naval Especial, es decir, una unidad de élite, entrenada para situaciones extremas, y realizar misiones de alto riesgo, alegando que con dos fragatas, y dos helicópteros diseñados para guerra submarina, y dotado de sofisticado armamento, no han sido capaces de lograr la detención de unos piratas, que huían en una canoa, barca, bote, o lancha.
La disciplina tiene un límite, y esa frontera acaba, cuando la mentira empieza. Por eso, el General de División Juan Chicharro, Comandante Gral. de Infantería de Marina, ha salido a la palestra, para dejar claro, que la actuación de los hombres a su mando, ha sido en todo momento, “la ordenada por el Gobierno de la Nación”, mantenerse lejos del atunero Alakrana, y la de efectuar fuego disuasorio, sobre la última lancha bucanera que huía. Solo el escrupuloso cumplimiento, de las órdenes recibidas por la autoridad civil, explica lo sucedido.
El general felicita a los Infantes de Marina, y como buen militar, demuestra tener más respeto hacia las instituciones gubernamentales, que estas hacia el colectivo castrense.
Son muchas las ocasiones, que nuestros hombres de uniforme se tragan el orgullo, bien por disciplina, por honradez profesional, por respeto a presidente y ministros, pero cuando entra en juego la dignidad, el honor, espíritu de sacrificio, y capacidad operativa, es el momento de pegar ese puñetazo en la mesa, aún a riesgo de amonestaciones, sanciones, o pérdida de ascenso, para que algunos, no manipulen la información con calumnias y falsedades.
Mi general, a buen seguro, sus hombres se sentirán orgullosos de usted, por acudir en su defensa, y dejar claro, que simplemente hicieron aquello que se les ordenó. ¡Otros de mayor rango han callado, confundiendo disciplina con servilismo!
Enhorabuena, a esos diecisiete infantes de Marina, cuya actuación ha sido merecedora de elogio, ya que como excelentes soldados, se han limitado a cumplir
¡las órdenes “civiles” encomendadas!
Antonio Lozano Herrera
TOMARES
CARTA PUBLICADA EN EL CORREO DE ANDALUCÍA HOY DIA 8 DE DICIEMBRE
Dicen que en esta vida, tener amigos es un privilegio, por ello hoy me he sentido afortunado. Esta mañana quedé citado con un antiguo (yo diría antiquísimo) artillero del RACA 14. Si señores, ese que poco a poco se va cayendo sin que nadie se atreva a levantar la voz.
Gracias a este blog, he contactado con Ricardo Carpio Verdú, más conocido en sus comentarios como “Azor”. Artillero del Iº Grupo, voluntario del 12-07-78 ¡casi ná!.
Nos hemos saludado, y mientras tomábamos un par de cervecillas, recordamos aquellos años vividos en nuestro Daoiz y Velarde. Nunca nos habíamos visto antes, pues aunque coincidimos en la misma época en el Regimiento, cada uno perteneció a un Grupo diferente.
Fue un 11 de septiembre de un lejano 1978 cuando después de pasar varios meses de instrucción en el CIR nº 5 de Cerro Muriano, llegó a nuestro Regimiento sevillano, y allí estuvo hasta mediados de marzo del 80, fecha en que le entregaron la licencia o "blanca”, que hoy me enseña orgulloso.
Entre otras cosas, he observado en la misma y en el apartado “concepto que ha merecido a sus jefes” y leo:
Conducta: Buena, Carácter: Normal, Amor al Servicio: Bueno, Valor: Se le supone, Grado de Confianza: Bueno, Aseo y Presentación: Esmerado. Seguro que se quedaron cortos al conceptuarte, si llegan a saber el cariño que después de treinta años, sigues teniendo hacia tus compañeros, jefes y antigua Unidad.
Hemos estado hablando de momentos, personas, material artillero, ¡vamos de todo un poco! Y he visto como se le iluminaba la mirada, cuando recordaba entre otros, a su Capitán Cortés Morube y su educado trato hacia el, a los Sargentos Barba y Serrano, a los Tenientes Salvador, y Astorga, a su Brigada Contreras, a Paco el cantinero y a su señora Nieves, pero sobre todo ha tenido un recuerdo especial, para su antiguo Sargento Antonio Naranjo Camero, más tarde Capitán, y que un día desgraciadamente nos dejó.
Es curioso, pero al hablar del IIº Grupo, solo recordaba borrosamente a algunos oficiales y suboficiales, pero cuando salió el nombre del Capitán Palomar Millán, sin saber el motivo, lo recordaba como si hubiese estado a sus órdenes. Y es que D. José Luis, ha sido parte importante en la historia de aquel RACA 14, ese ilustrísimo Regimiento de Artillería que murió hace catorce años.
Me comentaba orgulloso su destino por el FDC de Batería (creo que la 2ª), y como le gustaba el campo y las maniobras en Cerro Muriano. Recordaba las guardias en el antiguo Hospital Militar "Queipo de Llano", y algunas anécdotas ocurridas en “La Milagrosa”, aquel famoso pabellón dentro del mencionado hospital, destinado para los enfermos mentales. Se acordaba de un legionario allí ingresado, con más mili que Cascorro, al que había que vigilar de cerca, y sonreía al recordarlo.
Hoy ha sido uno de esos días, que llegan cuando uno más lo necesita, cuando los graves problemas te acucian, y te das cuenta que la vida unas veces te da, y otra te quita, pero que hay que seguir viviendo, y que solo merece la pena mirar hacia atrás, si es para recordar lo agradable.
Gracias Ricardo por escucharme, por compartir penas y alegrías, por aquellos recuerdos que a pesar de más de tres décadas, aún retienes en tu memoria. Por dejarme ver tu Cartilla del Servicio Militar, que guardas con tanto mimo, y por estas fotos que muestro, en la que apareces con treinta años menos, pero con la misma ilusión, que hoy me has demostrado en cada una de tus vivencias. ¡Volveremos a vernos pronto!
Un abrazo.
La Cartilla Militar y el pase de permiso, lo coloco al final del blog, donde cuelgo los documentos, títulos y diplomas.
Foto en la furrielería (se llevaba el bigote en aquella época)
El del centro es Ricardo Carpio
Nuestro compañero Ricardo, a la derecha con un pitillo en la mano
Curiosa fotografía Toda la pieza junta.
Si metemos la lupa, como suele decir nuestro Comandante Barón,
observaremos que el segundo por la izquierda,
es el mismísimo Teniente D. Antonio Naranjo Camero
Otra foto de maniobras en Cerro Muriano con el 155/23 remolcado.
Maniobras en Cerro Muriano
Dentro del Acuatelamiento, en un momento de descanso,
con el Hospital Militar al fondo aún sin inaugurar.
Ricardo en la parte superior.
HOMENAJE A ANIBAL GONZALEZ
¡Qué gran contradicción!, mientras Sevilla se afana por honrar a uno de sus arquitectos más ilustres, aquel que contribuyó con su obra a dar brillantez a la imagen de la ciudad, permitimos que una de sus emblemáticas edificaciones, agonice ante la incomprensible pasividad de todo un pueblo.
¡Cómo es posible, que se estudie levantar un monumento, a quien ha dotado a la capital hispalense de sus más preciados edificios, como fue Aníbal González Álvarez-Ossorio, mientras el Acuartelamiento Daoíz y Velarde, una de las joyas arquitectónicas, más preciadas de la ciudad, y que sirvió de fortín desde el año 1929 (curiosamente fecha del fallecimiento de su creador), al legendario Regimiento de Artillería de Campaña nº 14, se va muriendo lentamente, sin que nadie ponga remedio!
Dieciocho maquetas, aspiran a ganar el concurso al mejor monumento, con la ceguera del jurado, que no percibe que falta el modelo o proyecto nº 19, aquel que se presentó hace más de 80 años, llamado en un principio “Cuartel de Pineda”. Posiblemente carezca de innovación artística, pero en calidad conceptual e integración en el entorno, no tendrá competencia.
No se puede homenajear al eminente arquitecto sevillano, con una estatua o busto, aunque sea en la mismísima Plaza de España, y consentir que una parte importante de su legado, se desmorone como un castillo de naipes, ante los ojos impasibles de la ciudadanía.
Cuando se cerraron sus puertas a finales del 95, se aseguró, que su futura utilización, sería dar cobijo a una universidad, museo, biblioteca, escuela ecuestre, o residencia. Luego con el paso del tiempo las promesas se olvidan, la especulación del suelo aparece, y el edificio es objeto del vandalismo más cruel y salvaje, ante la extraña permisibilidad de autoridades.
¡Cuánto daría este modesto militar retirado, por volver a pasear por sus verdes jardines, por volver a oler ese aroma a naranjo que despedía su patio cada mañana, por contemplar sus góticas vidrieras, sus románicos mosaicos, sus coloridas cerámicas, mármoles labrados, e hierros forjados, o por deleitarme observando su majestuosa fachada de ladrillo visto!
Sr. Alcalde, si quiere homenajear a nuestro ilustre arquitecto, déjese de partidistas y electorales inauguraciones, devuélvale la vida a la deteriorada obra del artista, rehabilitando el antiguo Acuartelamiento Daoíz y Velarde. Ese sin duda, sería el mejor regalo que la ciudad le podría ofrecer al insigne arquitecto sevillano. Seguro que desde su panteón, donde reposan sus restos junto al Cristo del Cachorro, en nuestro cementerio de San Fernando, se lo agradecería.
Antonio Lozano Herrera
Subteniente de Artillería
TOMARES (Sevilla)
PD. Sin duda muchos con mayor fuerza que este modesto suboficial, podrían unirse en mi lucha por la restauración de nuestro Regimiento de Artillería de Campaña nº 14. ¿Dónde están aquellos, que un día presumían, de estar incluidos en la Lista de Revista de la mejor Unidad artillera de España? ¿DÓNDE?.
Fachada año 1992
Fachada año 2000
¿De quien coño es la culpa?
Por todos aquellos artilleros, que me escriben diariamente desde muchos puntos de nuestra geografía, recordando orgullosos el haber Servido a España en nuestro RACA 14, merece la pèna seguir luchando.
¡Aunque solo sea escribiendo!.
Segovia, prácticas de tiro con Ob. 105/26
En pie, de izquierda a derecha, Rafael G., Julio B., yo Fernando Franco.
Rodilla en tierra: Joaquín C. y Enrique E.
En la fotografía el artillero Lozano Torrico y el Subteniente Lozano Herrera, agarrados a una maroma, más otro artillero sin identificar, gateando entre las resbaladizas rocas, intentando salir después de su turno de recogida de residuos tóxicos en las profundidades del acantilado.
Repasando la Orden de Operaciones del Mando de Artillería Antiaérea con fecha de febrero del 2003, entre otras curiosidades me encuentro con la siguiente frase:
"En ningún caso se trabajará en zonas escabrosas o próximas a la acción del mar, que puedan entrañar cualquier riesgo, para la integridad física de los hombres".
Observo una de las fotografías del momento y me pregunto: ¿Se cumplió dicha orden?
Si obedezco la orden de bajar hasta las profundidades a retirar durante horas chapapote, como fue el caso, y pongo en peligro la seguridad de mis artilleros, soy un buen mando, demostrando una obediencia ciega hacia mis superiores. Si me niego, y solicito cumplir solo aquello que marca la Orden de Operaciones, soy un suboficial conflictivo, sin amor al servicio, e indiciplinado. ¡Esa es la cuestión! Opté por la primera, y aún me pregunto, si fue la más acertada.
Esta fotografía enviada por nuestro compañero Manuel Bori Fabra, no corresponde con el comentado incidente. Solo sirve para ilustrar el siguiente relato o leyenda.
Cuenta la leyenda cuartelera, que cierto Grupo de un afamado Regimiento de Artillería de España, en enero de 1976 recibe seis piezas del calibre 155/23, modelo M-44, que con otras seis recibidas dos meses después, forman el Grupo de Artillería de Campaña Autopropulsada, conocido con las siglas A.T.P. siendo Jefe del Regimiento un célebre Coronel, de origen sevillano, al que siempre he admirado, aunque nunca pudiese compartir con él, tertulia ni conversación, debido a mi modesta situación de suboficial.
Y como he dicho, he admirado y admiro porque por donde pasó a lo largo de su extensa carrera militar, dejó huella, con su estilo de mando, y llevando por donde ha pasado el nombre de Sevilla y la Artillería, reflejado en innumerables escritos publicados.
Este Coronel tuvo que dejar el mando de la Unidad por ascenso a General de Brigada, poco mese después de la transformación del Grupo de Remolcado a Autopropulsado, sin participar en ejercicio de tiro alguno con las nuevas piezas artilleras.
Es con la incorporación del nuevo Coronel X, cuando el mencionado Regimiento, empieza a denominarse RACA, y en abril de 1977 se traslada a Cerro Muriano, para realizar las primeras EPART (Escuelas Prácticas de Artillería) de la Unidad, anteriormente eran denominadas simplemente maniobras de tiro.
Se dice, que intervinieron los dos Grupos del Regimiento, el Iº con material de 155/23 remolcado, y el IIº con igual calibre autopropulsado.
Los nombres de los mandos también me lo han proporcionado, pero los omito, ante el posible enojo o malestar, por aparecer públicamente, como protagonistas de lo que por entonces fue un grave pero solucionable error, pero con el tiempo ha pasado a convertirse en una divertida anécdota.
Hasta ahí todo normal, ahora es cuando empieza la leyenda, pues solo la voz popular de algunos presentes, pueden afirmar su veracidad. Muchos ya han aportado datos, pero no daré más información, hasta contractarla con otros, que a la espera estoy, de que se pongan en contacto con este amante de la Artillería.
Desde 1966 el IIº Grupo contaba con 12 piezas del 155/23 pero remolcadas, al ser sustituidas estas por el mismo calibre aunque propulsadas, parte del trabajo, y la experiencia servirían, aunque la entrada en posición de estas últimas fuese mucho más rápida.
Y llegó el día, las baterías entraron en su asentamiento, se oía la voz del Jefe de la línea de Piezas, dando la ODV a los sargentos. Pronto la topografía se puso a trabajar dando coordenadas del asentamiento y objetivos. A su vez, los observadores salían disparados hacia sus lugares de corrección del tiro. El FDC, con sus cánevas, sus antiguas calculadoras, reglas, y mapas comenzaban a dar datos. Todo era una marabunta, pero cada cual, conocía su misión a la perfección.
En las piezas el trabajo era frenético, el jefe de pieza, bajaba la trampilla trasera, y ordenaba la preparación de los proyectiles, las espoletas, las cargas de pólvora, y los estopines. ¡Todo tenía que salir a la perfección!
Se escucha una voz por radio: Atención Batería, proyectil rompedor, lote XY, carga 5ª, espoleta a percusión instantánea, pieza directriz un disparo, en eficacia cinco disparos a mi orden. Deriva 2415, ángulo de tiro 408.
El sargento de la pieza directriz, siempre el más antiguo, manda cargar, comprueba como tras haberse colocado la espoleta el proyectil por medio del atacador es introducido de un seco golpe en la recámara. El tirador sosteniendo nervioso “la guita” o tirafrictor, mientras espera a que el sargento compruebe, que los apuntadores en dirección y elevación colocan correctamente el ángulo horizontal con el goniómetro y el vertical con la escuadra de nivel.
Todo listo, y se oye gritar al sargento: ¡carguen!
Los artificieros se aproximan con el “pepino” y con la teja de carga, mientras el cargador lo introducen con el atacador en la recámara, a continuación mete la carga 5ª (cinco saquetes de pólvora). El sirviente de cierre, con fuerza cierra este, y se dispone a introducir el estopín en su alojamiento.
Para los no entendidos que visitan este blog, es estopín es un pequeño artificio de iniciación del fuego, similar a la vaina de un cartucho, cuya misión es propagar el fuego con mucha celeridad, hasta prender a los saquetes de pólvora, cuyos gases impulsan al proyectil a salir por la boca de fuego de la pieza. (Que no se molesten los artilleros por la aclaración, pues todo el que visita nuestro blog, no tiene porqué ser conocedores, del funcionamiento de Artillería).
El sargento, aunque falta el estopín, se adelanta unos segundos, y grita: ¡Pieza directriz apuntada y cargada!
Como iba diciendo el sirviente de cierre, intenta meter el estopín y este no entra para su sorpresa. Mientras se oye la voz del Oficial: ¡Vamos hagan fuego!
El artillero nervioso le dice al Jefe de Pieza: Mi sargento, que esto no entra.
El sargento cabreado, se lo quita de la mano: Trae para acá, con los putos nervios, ya lo pongo yo.
¡Cojones que no entra, que el estopín es mayor que su alojamiento! A lo que se vuelve a escuchar, murmullos en el FDC ¿A qué esperan? ¡Hagan fuego!
¡Pieza directriz interrumpida! Comunica el sargento a sus jefes, que esperaban desde hacía minutos la salida del proyectil.
Para resumir, después de un pequeño revuelo, se dan cuenta, de que el alojamiento del estopín del 155/23 ATP M-44, es diferente y más pequeño, que el que habían estado utilizando durante años, en el 155/23 remolcado. Por lo que si intentaban usar los antiguos estopines, era imposible que entraran.
Un conocido y querido Brigada Especialista Armero, se trasladó a Madrid a toda prisa en el coche oficial del Coronel, expresamente a por los nuevos estopines. El tiro quedó interrumpido hasta dos días después, mientras tanto, tuvieron la suerte de que el enemigo desconocía dicho hecho, y se abstuvo de atacar.
Así me lo han contado algunos protagonistas, todo sucedió dos años antes de mi llegada, por lo que no puedo acreditarlo. Mientras no se demuestre su veracidad, será solo una leyenda más, de las muchas que forman parte de nuestra profesión. Pero si alguien, me pudiese aportar más datos, lo agradecería, pues siempre es bueno recordar, no solo lo bueno, sino aquellos angustiosos momentos, que con el tiempo, solo se convierten en eso, simples anécdotas, para rememorar sonriendo entre amigos y compañeros.
Cabo 1º Méndez Moreno
Prácticas de tiro en el CIR nº 4
Maniobras en Bolonia con la 20/120 bitubo antiaérea
de apoyo al Grupo.
Practicando la puntería
Mis queridos Cabos 1º de aquella época,
y con traje de gala. (Guiones del IIº Grupo)
Cabo 1º Méndez con su Guión de Grupo, y el sable que seguramente le cedería para la fotografía,
su Capitán Aurelio García Díaz.
Hoy mi agradecimiento, es para un antiguo y querido compañero, que durante un par de horas y tomando un café, me has refrescado la memoria, esta maldita memoria que pudiste apreciar, que no funciona como yo desearía.
Gracias Manuel Méndez Moreno, por ponerte en contacto con este viejo subteniente, invitarme a vernos, y a rememorar, aquellos tiempos en que los dos, disfrutábamos con nuestro trabajo en la Bía. PLM del IIº Grupo.
El tiempo pasa, y el físico cambia, por eso cuando te vi, no puede reconocerte como hubiese sido mi intención. Luego, conforme la conversación se fue alargando, cuando comenzaste a referirme anécdotas que solo una persona muy allegada a mí conocería, cuando me contaste momentos vividos juntos, durante servicios e infinitas horas de trabajos cuarteleros y campestres, supe de quien se trataba.
Y te vi con veintiséis años menos, apenas era un chiquillo pues ya con diecisiete años, lucías tus brillantes galones de Cabo 1º, e intentabas imponerte a los “abuelos veteranos” con más mili que el palo de la bandera, que pensaban equivocadamente, que por tu juventud, te ibas a dejar amedrantar. ¡Pero no!, ahí estabas tú, con un temple y saber estar, impropios de tu edad, que ya quisieran para sí, algunos mandos con años de servicio a sus espaldas.
Comprobé como te mantienes joven, como a pesar del tiempo, ya no eres aquel joven “tirilla” que conocí, pero si un hombre en plena forma física, gracias a tu profesión de bombero, y a tu afición por el atletismo.
Manuel, recordamos juntos hace dos días, a nuestros compañeros y superiores, hablamos de la tropa, también de Miguel Ángel y Jaramillo entre otros ¡que pedazos de Cabos Primeros!, de los Sargentos Manuel De la Fuente, y Salvador Prieto, del Subteniente Hernández Acemel, del Capitán Aurelio García, del Comandante Palomar Millán, y del Teniente Coronel Jaime Vidal. Recordabas el nombres de todos, como si fuera ayer, el día que te entregaron "la blanca".
La vida es injusta a veces, ¡que te voy a decir yo!, y gran parte de aquellos que un día fuisteis ejemplo de Cabo 1º, no se os dio la oportunidad de continuar después de muchos años de servicio, y tuvisteis que tomar variados caminos, pero gracias a ello, también hoy, puedo decir y presumir de tener amigos en la Guardia Civil, en la Policía, en los Bomberos, y hasta conductores de autobuses, pues en más de una ocasión, cuando he ido a pagar el billete, he escuchado al conductor: ¡Buenos días mi sargento!
Antes de despedirnos, me entregaste un pendreiver, uno de esos artilugios donde se guarda información para los ordenadores, y cuando llegué a casa y vi su contenido, ya no había duda, el de las fotos era mi Cabo 1º Manolo Méndez, el mismo que minutos antes había estado hablando conmigo, dos décadas después de vernos por última vez.
Y te vi cuando llegaste como voluntario a principios del 1983, con apenas dieciséis años, y también cuando dijiste adiós en abril del 89.
Solo decirte, que espero que la conversación se repita, pues cómo pudiste apreciar, y a pesar de hacerme el fuerte, no me encontraste en mi mejor momento. La tristeza y ansiedad me jugó una mala pasada, pero ahí estabas tú, y mi inseparable amigo Chirlachi al que te presenté, para animarme la mañana, con tus consejos y buenos aunque lejanos recuerdos.
Un abrazo Manolo de tu antiguo sargento y amigo, y recuerdos de Chirlachi, el también asegura, que te conoce de aquella época.
PD. He puesto algunas fotos, el resto las iré colgando con el tiempo. Los títulos, carné, y diplomas, los coloco al final del blog, donde pueden verse con mayor calidad.
ALFAS en Bolonia (1986)
La foto del reencuentro con mi Cabo 1º Méndez
Anoche a muy altas horas, cuando en un intento desesperado, uno intenta vencer al sueño, pero no lo consigue, ni a base de los malditos medicamentos, y se entrega voluntariamente como prisionero a ese enemigo llamado vigilia, que todas las noches me visita, aunque yo no lo reclame, cuando el silencio te rodea, cuando es la pequeña luz de una lamparilla la que te ilumina, mientras el resto a tu alrededor es pura oscuridad, solo te queda una cosa, y es pensar, pensar, y pensar.
Por curiosidad entré en mi correo, y me encuentro con dos interesantes sorpresas. Después de leerlas, ya si que no me importaba seguir despierto, es más sabía que aunque lo intentara, no conseguiría dormir hasta recordar mil y una anécdota.
Hoy cuento uno de los correos, y mañana también tengo otro especial para comentarlo. Curiosamente los dos se llaman Manuel.
Transcribo el correo recibido:
Buenas noches Antonio:
Me voy a dirigir a ti (te voy a tutear ya, aunque me suena raro), como mi Sargento Lozano que es la imagen, y el recuerdo que guardo, del año 80.
Soy Manuel Bori Fabra, estuve en el RACA 14, 5ª Batería en al año 79/80, hace ya 30 años.
Encontré esta página por casualidad, dando vueltas por internet. Desde que salí en Junio del 80, no he vuelto a tener relación con nadie de la Unidad.
Me vinieron recuerdos y sentimientos contradictorios.
Te adjunto unas fotos, para ver si reconoces a alguien, bueno y a mí. (cómo me imagino, no me recordarás... soy el de bigote.)
Recuerdo las patrullas por Pineda, cuando jugábamos a fútbol, pero siempre recordaré el accidente que tuvimos en el Land Rover, cuando volcamos, y te hiciste “daño” en la rodilla (te mando la foto del vehículo).
Espero y deseo, que ésta no sea la última vez que nos mantengamos en contacto, también te agregué en mi correo electrónico.
Un saludo. Manolo Bori Fabra
- “Manolo, cuando abrí el archivo y vi tu nombre de remitente, ya supe de quien se trataba. ¡Cómo se puede uno olvidar, de quien compartió mi primer años de sargento. ¡Tu si que puedes decir que fui tu sargento de verdad, de esos que cuando llegan a la Unidad, hay que tener paciencia con ellos, pues parecen que se van a comer el mundo, y carecen de mano izquierda, queriéndolo hacer todo según las ordenanzas, cuando con el tiempo se aprende, que son muchas las ocasiones, en que se debe ceder un poco, a lo estrictamente escrito. ¡Tu ya me entiendes!
Me acuerdo perfectamente de ti, por mucho que como he dicho varias veces la memoria me juega malas pasadas. Por eso me gusta recordar, lo bueno y lo malo, lo bueno para recrearme, para saborearlo como se paladea un buen café, y lo malo para reconocer muchos de los errores que se cometen cuando uno es joven y no tan joven.
Es cierto que aquel año (1979-1980) fui intenso, conocí a mis primeros mandos, a mis primeros compañeros, a mis primeros queridos e inolvidables artilleros.
¡Cómo no voy a recordar las Patrullas de Pinedas, aquellas interminables noches dando vueltas con un Land Rover velando por la seguridad y el sueño de los oficiales, suboficiales y sus familias, que en aquella barriada vivían!.
Aquellos partidos de fútbol a la hora de gimnasia, y el aparatoso accidente de tráfico en la Guardia Especial en los depósitos de aguas de Olivares, aquel 27 de febrero del 80, la víspera de las votaciones por la Autonomía Andaluza.
También te acordarás de tu capitán Palomar Millán, del Teniente Landín Fraga, del Comandante Barón Rojas-Marcos, del sargento López González, o Caballero Cazorla, que se ve mandando fuego (de espaldas), en una de las fotos que me envías.
Pues sí, amigo Manolo Bori, claro que me acuerdo de ti. Y como bien dices no desaprovecharé la ocasión que me brindas, para seguir en contacto.
Se perfectamente los sentimientos y recuerdos contradictorios a los que te refieres, porque con ellos vivo cada día.
He aprendido con los años, a no esperar de los demás disculpa alguna, si alguna vez se equivocaron o erraron conmigo, sin embargo también he aprendido a pedir perdón, sobre todo a mi tropa de entonces, aun desconociendo si en algún momento no actué correctamente.
Solo me queda decirte, que me alegra después de treinta largos años, volver a encontrarte, y haber compartido contigo, tu servicio a España desde el legendario RACA 14 sevillano”.
La fotografía del Land Rover accidentado, la dejo para otra entrada, dedicada solo, a aquel nefasto pero a la vez milagroso día. Me imagino que lo tendrás muy grabado en tu memoria, al igual que yo. Y cuando he visto el vehículo han acudido a mi, una cantidad de recuerdos, que prefiero expresarlos en otro texto.
Un abrazo de tu antiguo sargento y amigo: Antonio Lozano Herrera.
Fotografia dedicada a la memoria de mi tio Rafael Lozano Márquez (hermano de mi padre), con dedicatoria incluida hacia mis padres, en febrero del 56. Luciendo con orgullo, sus rombos del Arma de Ingenieros.
Va por ti tito Rafalín. ¡Siempre en mi recuerdo!
Artículo publicado al antiguo Comandante Barón en el Boletín de Difusión de Artillería, titulado "Arte Tormentaria", que era el nombre que recibía en los siglos XIV y XV, los fundamentos y procedimientos para el empleo de la Artillería.
Como anécdota decir para aquellos de la época, que el Jefe de la pieza que acaba de tirar, es nuestro compañero por entonces sargento, Manuel Navarro.
Se de buena tinta, que el artículo provocó una avalancha de cartas de militares de toda España, que se identificaban plenamente, con lo expuesto por nuestro Cte.
Os digo lo mismo que el comandante Barón me dice a mí, el que no lo vea bien, que le meta la lupa.
Gracias mi comandante, por su aportación a nuestro blog. ¡Que cunda el ejemplo!
Quería escribir algo sobre el 20 aniversaro de la caída del muro de Berlín.
Posiblemente sea casualidad, pero acabo de recibir esta fotografía de mi tio José durante su Servicio Militar, que como se aprecia en los rombos, lo realizó en Ingenieros. (Aun desconozco la Unidad y la fecha, pero en cuanto lo sepa lo agregaré a este comentario).
Y muchos se preguntará ¿que tiene que ver tu tio con el muro de alemán?, pues simplemente, que este, una vez concluido su Servicio a España, y casarse, hace ya más de cincuenta años, marchó como muchos otros emigrantes a tierras germanas, en busca de un porvenir que si encontró, y que le mantiene en la actualidad viviendo en Alemania, junto a mis cinco primos, a pesar de encontrarse jubilado. Pero ¡quien se viene para España, cuando tus hijos y nietos tienen sus familias y trabajos allí!. Eso si, en verano no hay quien le sujete, y siempre se viene un par de meses.
Como el dice ¡España, es diferente!
Prometo que no ha sido actor de cine ni cantante, a pesar de lo que pudiese parecer por su físico en la fotografía.
Gracias tio desde España, por tu colaboración con nuestro blog.
¡Espero vuestros comentarios!